Los 'Policías al desnudo' se presentan en el Mercantil
Los autores, tres agentes muy conocidos de la capital andaluza, relatan decenas de casos reales de distintas épocas
Medio siglo de historias de la Policía en Sevilla
El Círculo Mercantil de Sevilla acogió este martes la presentación del libro 'Policías al desnudo', una obra escrita por los agentes Juan Bernal, Diego Martínez y Alfonso Fernández y en la que participan también otros policías nacionales. La presentación estuvo a cargo del periodista de Diario de Sevilla Fernando Pérez Ávila, que fue haciendo una especie de entrevista a los tres autores y dio también la oportunidad al público asistente a que se animara con algunas preguntas.
'Policías al desnudo' recoge numerosas historias de policías que han trabajado durante décadas en Sevilla y otras localidades andaluzas. Aporta una visión en primera persona del trabajo policial, a veces muy poco conocido. Cuentan los autores que la idea de escribir este libro surgió en una comida de policías jubilados, unas migas que degustaban en un pueblo de la provincia de Sevilla, y entre anécdota y anécdota, se preguntaron por qué las ponían por escrito. Dicho y hecho. Bernal, Martínez y Fernández empezaron a escribir y dieron voz a otros compañeros para que participaran en el libro.
El texto de Fernández es el más extenso de todos. Es un compendio de lo que es el trabajo de un policía, en el que cualquier agente puede verse reflejado. Martínez apunta asuntos en los que trabajó cuando estaba en la Policía Judicial, como el caso Ollero. Bernal relata alguna que otra historia que ocurrió cuando era jefe de la comisaría de Dos Hermanas, como la de Pasoslargos, y un texto especialmente curioso de cuando llegó destinado a Madrid en su primer día de trabajo, encargado de patrullar un barrio obrero un 1 de mayo. Su compañero se marchó y lo dejó tirado, ahí con su chaqueta y su bigote. "Aquí hoy no va a pasar nada, chaval, luego nos vemos".
El libro es también un homenaje a José Antonio Vidal, histórico inspector de la Policía Nacional en Sevilla que dirigió la Policía Judicial que llevó casos como el de Juan Guerra o como el crimen de los Galindos. Y a José Manuel Tirado, inspector jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) que murió de un infarto en los días en los que se investigaba la desaparición de unos 150 kilos de cocaína, heroína y otras sustancias estupefacientes de la Jefatura Superior de Policía. En el libro se cuenta aquel asunto y se narra cómo todos los agentes del grupo sospechaban del que luego fue el autor, un policía que llevaba un nivel de vida muy elevado. Pero también se relata el desgaste que supuso para los miembros de la unidad.
La obra incluye un capítulo más que curioso dedicado al argot policial y de los delincuentes. Algunas palabras son más o menos conocidas, pero otras expresiones son absolutamente ignoradas por el público general. ¿O acaso sabía el lector que hacer la barba era detener a alguien, que la cangrejí es la Iglesia o que los dátiles son los dedos?
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