El rinconcito de la Sierra Sur de Sevilla rodeado de montañas que casi nadie conoce: Es un pueblo que parece de cuento
Villanueva de San Juan es un pequeño pueblo serrano de la provincia de Sevilla que originalmente pertenecía a la casa ducal de Osuna
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El edificio sevillano con un siglo de historia que queda alejado de las rutas turísticas a pesar de su importancia
En la Sierra Sur de Sevilla, muy cerca del municipio de Osuna y casi colindante con la provincia de Cádiz y algunos de sus famosos pueblos blancos, se encuentra Villanueva de San Juan una pequeña localidad de apenas 1000 habitantes que conforma un rincón mágico entre montañas que está muy alejado del turismo más normativo y que es desconocido incluso para los propios sevillanos a pesar de su belleza.
Los primeros vestigios de civilización en esta zona se fechan en el Paleolítico gracias al hallazgo de hachas y otros objetos de piedra que prueban la existencia de manifestaciones humanas. Tras esto también pasaron por estas tierras romanos y árabes. La zona se encontraba situada en la Banda Morisca, entre los reinos cristianos y musulmanes, lo que probablemente dio lugar al primer antecedente del núcleo urbano actual.
Este pueblo perteneció a la casa ducal de Osuna, desde que en el siglo XVI, concretamente en el año 1562, el rey Felipe II concede el ducado de Osuna a Pedro Girón de la Cueva, que era el V conde de Ureña. Tras el cambio que se produce en la nación española después de la guerra de la Independencia y la Constitución de 1812, los señoríos feudales llegan a su fin y Villanueva de San Juan decide luchar por su separación del Ayuntamiento de la villa de Osuna a la que pertenece, algo que finalmente consigue en 1835.
Qué ver en Villanueva de San Juan
Villanueva de San Juan es un lugar ideal para desconectar unos días y vivir la esencia del turismo rural del sur de la provincia de Sevilla. Sus muchas rutas naturales que hay alrededor del municipio así como la belleza del entorno del Arroyo de las Mujeres o las maravillosas vistas que hay desde sus tajos, desde los que se divisan la localidad y el río Corbones, son solo algunos de sus muchos atractivos. Otro de los lugares pintorescos y de visita obligatoria es el Arco de la Calzada.
Además, esta pequeña localidad sevillana de casas blancas y calles tranquilas, tiene un encanto muy especial. Aún conserva sus costumbres y tradiciones, que cada año se manifiestan durante la celebración de sus fiestas. Entre estas, la más popular es la Fiesta del Huerto, el Domingo de Resurrección. Este día la plaza del pueblo se transforma en una auténtica granja, con animales y productos de la tierra, para festejar la Pascua. También son importantes la romería de la Virgen del Rosario o la fiesta de San Juan en junio, patrón de la localidad.
En lo que se refiere a lo gastronómico, destacan platos autóctonos como el guiso de membrillo o el conejo a la serrana, además del licor tradicional del pueblo, el coloraíllo, a base de guindas y aguardiente.
Todo ello hace posible que la visita a este mágico pueblo de la Sierra Sur se transforme en un plan perfecto para disfrutar de una escapada rural cerca de Sevilla, con un ambiente y un paisaje absolutamente únicos.
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