El curioso significado del nombre de Arahal, el pueblo de origen romano ubicado en la Campiña de Sevilla
La palabra Arahal proviene del árabe y su significado guarda relación directa con el origen campesino de la localidad
Las pasarelas de vidrio en pleno centro de Sevilla que permiten ver unos restos arqueológicos del año 30 d. C.
El alcázar a media hora de Sevilla que perteneció al rey Pedro I y que hoy es un lugar de cuento para pasar la noche
En la Campiña sevillana, a unos kilómetros de la capital hispalense, se encuentra el municipio de Arahal, un pueblo ubicado entre los pueblos de Paradas y Carmona que cuenta con una población de cerca de 20.000 habitantes.
Su origen como asentamiento poblacional se sitúa en la época romana, como se ha podido saber gracias a los restos arqueológicos encontrados entre los que hay lápidas y sarcófagos con el nombre de Callicula. Sin embargo, no sería hasta la Edad Media cuando aparecería el nombre Ar-rahal, que ha acabado derivando en el actual "Arahal".
Los orígenes de ese lugar conocido como Ar-rahal se fechan en la época medieval, ya que así era como se llamaba una pedanía de ganaderos situada a medio camino entre la capital hispalense y la localidad de Osuna, tomando fuerza a lo largo de la segunda mitad del siglo XIV, en plena actividad fronteriza. Su localización, unida a la protección que la retaguardia moronense ofrecía a las tierras de la campiña, terminaría provocando el paulatino asentamiento de pastores y su posterior concentración
El origen del nombre de Arahal
Ar-rahal, término con el que originalmente se designó a esta zona, proviene del árabe y sirve para nombrar un lugar de descanso de campesinos y pastores y también al espacio donde se guardan las reses. Este primitivo Ar-rahal se convertiría en la urbe sevillana que es hoy en día Arahal.
Las primeras referencias documentales de las que hay constancia sobre El Arahal son relativamente tardías. Estas datan del siglo XIV, en concreto del año 1342 en una carta de Alfonso XI sobre el tercio de los diezmos del término de Morón, Cote y “ El Arahal”, lo que indica con claridad la existencia de un núcleo de población en la zona.
Arahal dependió de la villa de Morón, perteneciendo a la Orden de Alcántara hasta 1460. Poco después pasó a formar parte del marquesado de Villena para ser adquirida más tarde por los condes de Ureña. En 1554 obtuvo el título de villa, independizándose entonces de Morón con la autorización de Carlos I.
Qué ver y qué hacer en Arahal
Gracias a su ubicación privilegiada, Arahal siempre ha sido un nexo entre varios caminos, lo que ha determinado la riqueza cultural que hay en la actualidad en este municipio. Esto se traduce en expresiones artísticas como la afición por el flamenco, con un museo excluisivo dedicado a la mujer flamenca. Tan es así que la famosa Niña de los Peines es de la saga de los Pavones, originales de Arahal.
Más allá de esto, en el municipio hay algunos lugares de interés como sus casas señoriales o las diferentes iglesias barrocas. Además de esto, se puede disfrutar de varias rutas de senderismo que recorren la Campiña sevillana y de su gastronomía, con la aceituna prieta como protagonista, una delicia autóctona de elaboración casera. Y es que la economía arahalense gira en torno a la agricultura del olivar, siendo una de las grandes productoras españolas de aceitunas de mesa. Al igual que su gastronomía, aderezada con aceite de oliva virgen extra de cosecha propia.
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