Un yacimiento en miniatura

La Casa de la Ciencia acoge un taller de arqueología para niños dentro de su programación navideña

1. La arqueóloga Balbina Ruiz enseña a los pequeños a manipular una pieza de barro en la mesa en la que están las herramientas del taller. 2. Presentación de diapositivas creada por Activamentes para explicar nociones de arqueología.
1. La arqueóloga Balbina Ruiz enseña a los pequeños a manipular una pieza de barro en la mesa en la que están las herramientas del taller. 2. Presentación de diapositivas creada por Activamentes para explicar nociones de arqueología.
Carlos Rocha

29 de diciembre 2013 - 01:00

"Es una persona que descubre cosas antiguas, las restaura y luego las lleva a los museos". Es la definición que el pequeño Fernando da sobre lo que es un arqueólogo en el Laboratorio arqueológico, una iniciativa organizada por la empresa Activamentes dentro de la programación navideña de la Casa de la Ciencia, entidad gestionada por el CSIC. Unos 25 niños de entre cuatro y doce años llenaron el pasado viernes por la tarde durante tres horas la sala de talleres del antiguo Pabellón de Perú de la Exposición Iberoamericana de 1929 para aprender los misterios de esta disciplina.

La empresa Activamentes, creada por Cinta Rodríguez hace algo más de un año, se encarga de organizar este tipo iniciativa con el objetivo de proporcionar actividades a los más pequeños durante sus vacaciones escolares. Esta onubense, licenciada en Filología, decidió aplicar a los niños sus conocimientos sobre la organización de eventos, después de 20 años en el sector.

"Los talleres de Activamentes están basados en la filosofía de inteligencias múltiples, que relaciona distintas disciplinas con los oficios que derivan de las mismas". En la actividad del pasado viernes, la encargada de acompañar a los pequeños fue la arqueóloga sevillana Balbina Ruiz, que, después de enseñar unas sencillas nociones sobre las labores que realiza en su trabajo de campo, condujo a los niños asistentes al yacimiento romano improvisado en la sala.

Ruiz, que ha trabajado en la difusión del patrimonio en colegios, se encargó de organizar a los jóvenes aspirantes a arqueólogo en grupos de varias edades. De esta manera, los mayores pudieron ayudar a los pequeños a trabajar sobre los cajones de arena en los que estaban enterrados los restos. Según Ruiz, el principal objetivo de esta iniciativa -que tendrá una segunda edición el próximo 3 de enero- es transmitir que la arqueología presta un servicio a la sociedad: "Hay que ser conscientes de la importancia que tiene el pasado para poder conocer el presente"

"Yo creo que vamos a encontrar fósiles", apuntó Alejandro Cano. Este pequeño acudió al Laboratorio arqueológico porque a su padre le gusta, pero piensa que el trabajo de Balbina Ruiz puede convertirse en su futuro oficio. Su compañero José Antonio Caro también valora el aprendizaje que puede adquirirse en el taller, pero destaca el componente de ocio: "Me lo paso muy bien haciendo estas cosas". Caro es reincidente en la Casa de la Ciencia, pues el jueves también participó en Insectilandia, iniciativa que se volverá a celebrar el 2 de enero. En esta actividad, organizada por Activamentes de la mano del entomólogo Jorge García Casas, los pequeños descubren los utensilios que se utilizan para la caza de insectos. Además, conocen las diferentes especies e, incluso, realizan la simulación de una salida a campo abierto en los jardines del Pabellón de Perú.

Todos los proyectos de la empresa Activamentes acaban con una actividad sobre educación emocional. En el caso del Laboratorio arqueológico, dos preguntas encarnaron esta intención: ¿Cómo te sientes después de descubrir la historia de tus antepasados? y ¿Qué sentirías si en el futuro analizan cómo vivimos hoy con tus objetos? Dos cuestiones que activan las mentes de los potenciales arqueólogos que aún hoy no saben que harán mañana.

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