El patrón del ex militar cubano niega ante la juez que ordenara el asesinato

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El empresario José María Y. T. declara que "en ningún momento" le dijo a Alberto Hernández "mátalo, mátalo"

Asegura que nadie "tocó las cámaras" de seguridad que había en la nave

La Policía controla los accesos a la gasolinera Saras, la tarde del 27 de noviembre de 2015.
La Policía controla los accesos a la gasolinera Saras, la tarde del 27 de noviembre de 2015. / Juan Carlos Vázquez
Jorge Muñoz

23 de noviembre 2016 - 02:34

José María Y. T., patrón del ex militar cubano Alberto Hernández, que está en prisión por el asesinato de Manuel Jiménez Galbarro en una nave de la urbanización Mataluna de Carmona, negó ayer ante la juez que investiga el caso que ordenara el crimen.

El empresario declaró ayer, en calidad de investigado en relación con el crimen de la gasolinera Saras -lugar adonde trasladaron a la víctima unos amigos suyos tras recibir el disparo- y negó los cargos que se le atribuyen después de que la Audiencia de Sevilla ordenara que se le tomara declaración por delitos de homicidio y tenencia ilícita de armas. José María Y. T. explicó que la víctima había acudido la tarde del crimen, el 27 de noviembre de 2015, a su nave para reclamarle una deuda "por un transporte", iniciándose una discusión porque, según dijo, el fallecido aseguraba que le debía "más dinero por dos años de alquiler de dos máquinas elevadoras".

El patrón añadió que en ese momento salió de su cuarto Alberto Hernández -que hacía trabajos para él a cambio de "dejarle vivir" en la nave- "con una escopeta" y Manuel Jiménez intentó "quitársela y le disparó". Sólo oyó un tiro, escondiéndose a continuación y avisando al hermano de la víctima, que lo montó en un coche y se lo llevaron al hospital.

El empresario negó cualquier relación con el homicidio, ya que, según aseguró en su declaración, "en ningún momento" le dijo al ex militar cubano "mátalo, mátalo". Además, aseguró que el arma con la que se realizó el disparo era del trabajador, que le había dicho con anterioridad que se dedicaba a la caza y por eso tenía las armas. El patrón destacó que ese día el ex militar cubano "estaba raro" e insistió en que el arma era suya.

José María Y. T. aseguró asimismo que ayudó a meter a la víctima en el coche y explicó que no llamó a la Policía ni al médico "porque no podía reaccionar". Sí avisó, en cambio, a la familia que trabajaba con su mujer. El investigado insistió en que el día de autos avisó al hermano y no a la Policía o a los servicios sanitarios porque "otras personas estaban llevando a Manuel al hospital". Según el empresario, el fallecido era "amigo suyo".

Durante el interrogatorio, la juez le preguntó por las cámaras de seguridad de la nave, que según el dueño de la misma estaban ese día a cargo de la "empresa de mantenimiento". En cualquier caso, el investigado aseguró que "no sabe por qué no hubo imágenes de ese día" porque "nadie tocó las cámaras".

La Audiencia de Sevilla ordenó que se mantuviera la imputación por homicidio al patrón del ex militar cubano, después de que éste le atribuyera a él la entrega de la escopeta con la que se efectuó el disparo y que procedía de un robo.

Los testigos que han declarado en este caso sostienen que la discusión entre el propietario de la nave y la víctima fue "acalorada", lo que según la Audiencia no se corresponde con la situación de tranquilidad que había descrito el investigado.

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