sevilla - bayern múnich | marcaje al hombre

El primer cambio fue en el minuto 0

  • Montella empezó su recital de decisiones controvertidas al prescindir de Sergio Rico

  • En plena pasividad del italiano en la banda, David Soria cumplió ante los remates de los de rojo

David Soria, gran novedad ayer en la alineación de Montella, se estira para desviar el zurdazo con efecto de James Rodríguez desde la derecha. David Soria, gran novedad ayer en la alineación de Montella, se estira para desviar el zurdazo con efecto de James Rodríguez desde la derecha.

David Soria, gran novedad ayer en la alineación de Montella, se estira para desviar el zurdazo con efecto de James Rodríguez desde la derecha. / antonio pizarro

Es como si antes y durante cada partido, con sus contadas rotaciones, sus extrañas exclusiones técnicas en las listas de convocados y sus sustituciones, tardías y a veces no agotadas, Vincenzo Montella se empeñara en castigar la errática planificación deportiva dirigida por Óscar Arias.

Evidentemente, el italiano no se va a meter goles en su propia portería, que para eso ya están Jesús Navas y Escudero, pero resulta difícil explicar que el entrenador haya relegado al ostracismo a Roque Mesa -ayer hacía falta alguien que la tocara y pusiera pausa cuando el equipo bajó su nivel físico y todos añoraron a Banega-, que apenas dé bola a Arana para que vaya soltándose y descargando de minutos a un Escudero que da síntomas de agotamiento. O que esperara hasta el minuto 78 para tirar de Sandro, cuando clamaba al cielo mucho antes que los de blanco necesitaban un revulsivo arriba.

Dos cambios sólo hizo Montella. El referido del delantero canario y, dos minutos después, el de Muriel por Ben Yedder. Sólo dos cuando el gigante teutón se había enseñoreado del prado de Nervión desde el tañido inicial de la segunda parte. Sólo dos cambios cuando la dificultad manifiesta de Guido Pizarro para entrar en las jugadas y pelearlas, más las piernas cargadas de plomo del Mudo Vázquez, habían entregado a su suerte a N'Zonzi en la zona ancha.

Dos cambios, sólo dos, y muy tardíos, cuando ese honorable taumaturgo de los banquillos que atiende por Jupp Heynckes había convertido ya en el minuto 36 un contratiempo, la lesión de Arturo Vidal, en un golpe de fortuna al tirar de James y darle el sitio adecuado: nada de mediapunta, a armar el juego junto a Thiago.

Dos cambios, y muy tardíos, cuando el propio Montella es el primero que sabe que ha exprimido a apenas 14 jugadores desde que arribó al banquillo de Nervión y que las fuerzas flaquean a la hora de partido. Y más ante un rival de las exigencias del Bayern. Y más tras apenas tres días de otro esfuerzo mayúsculo ante otro coloso como el Barcelona.

Dos cambios, sólo dos, porque el primero lo había hecho el napolitano en el minuto cero. Y bien controvertido que fue. Sergio Rico no es capaz de sacudirse la irregularidad, pero su momento crítico, esos días ante el Getafe y el Leganés, habían quedado atrás, y luego se resarció con actuaciones como la de Old Trafford.

La decisión de prescindir de Sergio Rico y de señalarlo en un partido de focos multiplicados, controvertida, va a tener más recorrido en lo que queda de temporada que en el propio partido de ayer, pues si el Bayern ganó, si el Sevilla perdió, no fue por un mal desempeño de David Soria. Cumplió, sacó los tiros que le llegaron de algún enemigo de rojo, sobre todo uno complicado de Javi Martínez unos minutos antes del 1-2.

Lo que le resultó indetectable fueron los dos goles de sus compañeros de blanco. Mucho más detectable fue lo que Montella no detectó.

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