García Garrido, el hombre que fue dos veces senador

Perfil

J.M.M.P

15 de octubre 2010 - 14:22

Luis García Garrido (Sanlúcar, 1954) ha aportado un toque de excepcionalidad a la historia de la Cámara Alta: es la única persona que ha sido senador dos veces durante una misma legislatura. El propio sistema informático del Senado no daba crédito a las idas y vueltas de este sanluqueño que fue monaguillo antes que consejero. Y es que antes de ser titular de Obras Públicas de la Junta, fue viceconsejero de este mismo departamento y de Medio Ambiente durante varios lustros.Luis García Garrido terminó la pasada legislatura como consejero de Obras Públicas, pero después de las elecciones de 2008 fue nombrado senador y dejó su puesto a María del Mar Moreno. Meses después, en julio de 2008, Moreno fue nombrada secretaria de Política Institucional del PSOE y dejó la Consejería para trabajar en la sede de Ferraz, en Madrid. Estaba cantado: Luis García Garrido, que ha sido uno de los políticos gestores más solventes de la Junta desde que en 1985 dio el salto de Cádiz a Sevilla, abandonó su escaño en el Senado para volver a la Consejería de Obras Públicas. Pocos pueden cuestionar la fiabilidad de este hombre que fue pieza clave en la operación de freno y limpieza de los lodos de Aznalcóllar, así que cuando José Antonio Griñán relevó a Manuel Chaves no dudó en mantenerlo al frente de Obras Públicas. Y así fue... por unas horas. El presidente lo confirmó en los pasillos del Parlamento andaluz, pero la entonces alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, no quiso una Consejería menor -la que iban a asignarle-, así que Luis García, ya por la tarde, supo que no, que aquella confirmación oficiosa no valía, y que volvía a dejar Obras Públicas para marchar al Senado. Hombre de partido, no puso un mal gesto ni a sus amigos y comenzó a trabajar desde Madrid como una suerte de enlace entre Andalucía y el Gobierno. Al fin y al cabo, no es otra la misión de un senador de designación autonómica, aunque Luis García ha comentado en más de una ocasión que, como consejero, los responsables de los ministerios se le ponían con mayor rapidez al teléfono. Este aspecto es el que el Gobierno parece buscar con su nombramiento: acentuar el perfil político de su delegado en Andalucía. No se trataría de cubrir las espaldas a los ministros durante sus visitas, sino de abrirle paso antes de llegar. Perfil, pero también comodín: su hueco es una buena atalaya para Espadas, el candidato por Sevilla. Y Luis siempre dice sí.

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