La Guardia Civil investiga el tiroteo contra un confidente del caso Malaya

Un testigo protegido denuncia que desde otro coche realizaron disparos a su vehículo en la carretera de Jaén

R.a. / Málaga

16 de enero 2009 - 05:04

Lo que le faltaba al ya de por sí truculento entramado que destapó la operación Malaya. Un tiroteo. La Guardia Civil investiga ahora la denuncia presentada por un testigo protegido, que asegura haber sido objeto de un ataque el pasado 1 de enero cuando circulaba por su coche en dirección a Úbeda (Jaén).

El confidente, cuyas revelaciones permitieron a los investigadores del caso descubrir obras de arte del cerebro de la trama, Juan Antonio Roca, además de varias fincas, afirma en su denuncia que aquel día un automóvil Renault Megane, arremetió contra su vehículo con la intención de sacarlo de la carretera. Pero la agresión no quedó en eso. Según informó ayer la Cadena Ser, el testigo asegura en su denuncia por amenazas que sintió impactos de disparos en la carrocería de su coche y que además logró oir hasta cuatro detonaciones.

No es la primera vez que este testigo protegido del caso Malaya acude a interponer una denuncia. Ya el pasado 10 de octubre, aseguró a la Guardia Civil que desde tiempo atrás venía recibiendo llamadas telefónicas que aparecían como privadas y que consistían en amenazas del tipo "te vamos a quitar de en medio".

La declaración de este testigo llevó a la Policía a registrar inmuebles de Córdoba, Granada y Marbella e intervino un millar de obras de arte supuestamente propiedad de varios acusados en el caso Malaya contra la trama de corrupción en el Ayuntamiento de Marbella. Casi la mitad de las piezas se localizaron en las oficinas del grupo de empresas de Rafael Gómez Sánchez, Sandokán, y según un auto del instructor del caso, Óscar Pérez, habría "claros indicios" de que el promotor Carlos Sánchez, también procesado en Malaya, había trasladado esas obras de arte de Marbella a Córdoba.

Este confidente de la Policía también habría dicho a los investigadores que Juan Antonio Roca, el principal procesado en el caso Malaya, pretendía obtener del empresario granadino José Ávila Rojas, también imputado en la causa, 18 millones de euros por su falta de liquidez. El testimonio de este testigo indica que Carlos Sánchez "estaba gestionando la captación de dinero" a otros imputados para el entorno familiar de Roca. También dijo que él mismo había transportado "grandes cantidades de dinero" para Roca.

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