La Pepa, Florentino y los selfies
El escueto acto de inauguración se desarrolló en el tramo central del puente, con el presidente de ACS como gran atractivo y con muchos gestos amistosos entre los políticos
Fotos, muchas fotos. En grupo, en solitario, con selfies... Ninguno de los asistentes al acto de inauguración del puente de la Constitución de 1812 quisieron inmortalizar su asistencia privilegiada a un asfalto todavía sin tráfico. Fotos bajo los tirantes que sujetan los tableros y fotos con Florentino Pérez. El presidente de ACS se convirtió en un inesperado protagonista del acto de ayer, fotografiándose con políticos, empresarios, periodistas o trabajadores de Dragados. Su condición de presidente del Real Madrid desató la locura al finalizar el acto y también centró las conversaciones antes de la aparición de Mariano Rajoy. "Yo soy del Cádiz y siento decirle que mi segundo equipo es el Barcelona", le dijo el alcalde de Cádiz, José María González (con una americana y camisa por fuera), tras saludarlo. También conversaba con Florentino la presidenta de la Diputación, Irene García, sanluqueña de nacimiento, que reivindicaba su tierra natal y la figura del futbolista Nolito, estrella del Celta en la goleada ante el Barcelona.
Poco a poco, el tramo central del puente fue llenándose de autoridades, representantes de diversos colectivos de la ciudad y medios de comunicación que asistieron a un sobrio acto de inauguración. Había autoridades del gobierno central, de la Junta, de las fuerzas y cuerpos de seguridad o de los ayuntamientos de Puerto Real y Cádiz. Curiosamente, en el caso gaditano el alcalde acudió sin compañía de ninguno de los miembros de su equipo de gobierno (algunos de los cuales sí fueron al Río San Pedro a manifestarse juntoa los vecinos de Puerto Real, con el alcalde de esa localidad); mientras que los grupos municipales del PP, PSOE y Ciudadanos acudieron prácticamente al completo. En el caso del PP, incluso concejales de anteriores legislatura no quisieron perderse la inauguración (como Pablo Chaves, Carmen Sánchez o Dolores Palomino). Otro de ellos, José Blas Fernández, recordaba cómo había seguido muy de cerca la construcción de los dos puentes: "yo estaba en Dragados como jefe de Personal cuando se hizo el Carranza", comentaba lamentando los dos accidentes laborales que hubo entonces el día antes de la apertura, "y con este me ha tocado en el Ayuntamiento".
El protocolo estableció tres bloques diferentes de asistentes: las autoridades protagonistas, invitados generales y los medios de comunicación. Muchos periodistas acreditados para el histórico día y llegados de los más diversos medios y lugares. Y entre los invitados, como si del pelotón ciclista que ya cruzó el puente en agosto, algunos adelantamientos y posicionamientos para ocupar las primeras filas en el acto.
Con un férreo control en ambas orillas por parte de la Policía Nacional desde bastante temprano, la llegada de las autoridades fue escalonada, como si se quisieran respetar los distintos cargos. Pasadas las doce del mediodía es cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se apeaba en el flamante equipamiento acompañado de la ministra de Fomento, Ana Pastor, y seguido de Teófila Martínez y del delegado del gobierno en Andalucía, Antonio Sanz.
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, fue la primera en saludar a Rajoy, en una jornada donde los saludos y afectos entre unos y otros, independientemente de las siglas o instituciones, se repitieron. El puente que une, también a los políticos. Como a Teófila y a Kichi, que fueron juntos en el recorrido por el puente que se hizo en autobuses; a éste y Susana Díaz, con quien estuvo bastante tiempo conversando; o a Irene García y Teófila Martínez, quienes se dieron un cariñoso abrazo. La exalcaldesa también tuvo tiempo para charlar con el padre del puente, Javier Manterola, mientras el jefe de obra, Fernando Pedrazo, explicaba en apenas cuatro minutos a los asistentes ocho años de obras para levantar el prodigio de ingeniería que hoy cruza la Bahía. Sin embargo se echó de menos al primer director de la obra y que vio dar los primeros pasos a la criatura, Marcos Martín.
Posteriormente, los asistentes pudieron recorrer los 5 kilómetros de carretera en siete autobuses fletados por el Ministerio de Fomento. "Qué pequeño se ve ahora el puente Carranza", era uno de los comentarios más repetidos en el trayecto. Y es que el emblemático acceso a la ciudad parece haber quedado desde ayer como el hermano pequeño del nuevo puente. En uno y otro extremo del puente esperaban un nutrido grupo de ciudadanos que se quedaban sin acceder al puente, como en su día se anunció, y que aguardaban en las rotondas de Astilleros y del Río San Pedro a conocer las novedades que se pudieran producir sobre el tablero. Y ajenos a todo cuanto acontecía en el tramo atirantado, algunos disfrutaban de una jornada calurosa en la pequeña playa del Río San Pedro.
La inauguración en sí se limitó al descubrimiento de un monolito y a las intervenciones de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y de Rajoy. Sin más. La sobriedad del acto fue tal que lo más parecido a un ágape fueron dos neveras llenas de botellas de agua para que todo aquel que quisiera se hidratara. Un poco más alejado, también había colocados tres wc químicos (por si el agua ocasionaba alguna urgencia). Alguno con cierta socarronería decía que ya que se habían gastado 511 millones en la obra tampoco se hubiera notado un poco más en un croqueteo.
El acto oficial dio paso a las conversaciones entre los asistentes, a los saludos, a las fotos con Florentino Pérez, a los selfies... Y también a algunas reivindicaciones que de uno a otro partido, de una a otra administración, se iban lanzando de manera amistosa todos los presentes. En los carriles reservados para el transporte público esperaba una larga caravana de vehículos aparcados, que poco a poco fueron poniéndose en marcha y abandonando el puente por donde mismo habían llegado (el lado de Puerto Real).
Eran alrededor de las dos de la tarde y el casi simbólico acto de inauguración ponía punto y final. Sin puertas abiertas. Sin estridencias. Sin ágape. Un paseo en autobús y dos discursos. Tocaba ahora dar los últimos retoques en los seis carriles del viaducto gaditanos y quitar los elementos utilizados en la inauguración (paneles informativos del puente, atril, macetas, cableado, megafonía...) para empezar a recibir los primeros coches, que no accederían hasta minutos antes de las nueve de la noche.
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