Relevo en la Junta

Vox en Andalucía: no son sus propuestas, es la estrategia

  • El partido de Abascal no está interesado en el Gobierno andaluz, busca referenciarse como la derecha verdadera para desplazar a PP y Cs y, después, enfrentarse a la progresía

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Vox desea el cambio político en Andalucía, pero no está interesado ni el próximo Gobierno andaluz ni en la nueva legislatura. Ha tardado varias semanas en descubrir que es la llave parlamentaria que hará presidente al popular Juanma Moreno, y está utilizando esta posición de ventaja para desplegar el inicio de su estrategia nacional. 

En las próximas horas desbloqueará la investidura del presidente popular, será uno de los artífices del cambio y el mayor beneficiado electoralmente de éste. Además, no se libera de asumir responsabilidades en la gestión. 

La prueba del escaso interés de Vox por la Junta es que desea devolver el 52% del Presupuesto de 34.000 millones de euros al Estado. Sin las competencias de sanidad y de educación, que suman un gasto de 18.000 millones de euros, el Gobierno andaluz sería poco más que una enorme diputación lastrada, además, por un aparato legislativo, el Parlamento, de escas utilidad.

Pero para comprender esta estrategia es mejor obviar las 19 propuestas de Vox, aunque algunas de ellas, como cambiar la fiesta del 28-F por el de la Reconquista, revelan el extraordinario sarcasmo de sus guionistas. Tampoco hay que darle mucho valor a las declaraciones de sus dirigentes: cambian de sentido cada cuatro horas.

Vox desea convertirse, a medio plazo, en la derecha verdadera frente al PP y Ciudadanos, no son demócratacristianos, sino cruzados; es una derecha sin complejos, capaz de hacer frente a los independentistas catalanes y a las majaderías progresistas. Cuando sean el referente de la derecha, será el momento de enfrentarse en las urnas con la izquierda progresista. 

Si logra colocar al independentismo y la inmigración en el centro de la agenda política, pueden aspirar a gobernar en España.

Esto es lo que, de momento, Vox ya ha conseguido:

1.- Andalucía le ha ofrecido a Vox una valiosa plataforma para realizar la campaña electoral de las elecciones europeas y municipales del 26 de mayo, más la de todas aquellas autonomías que celebran comicios ese día.

Vox se ha colocado en el centro de los medios de comunicación, se conocen sus líderes y su programa. Su crecimiento aún ha sido más fulgurante que el de Podemos. En mayo intentará igualar a PP y a Ciudadanos en las europeas, y condicionar los gobiernos autonómicos de Madrid y de Galicia. Atención a Ceuta y Melilla.

2.- Vox ha conseguido que el PP se desplace hacia la derecha. Cuando faltaban pocos días para el domingo 2 de diciembre, el PP se sumó a la ola de Vox: era mejor que sus apoyos se materializasen en parlamentarios, porque éstos apoyarían el cambio. Los restos del escrutinio en las provincias podían terminar favoreciendo a Podemos o al PSOE.

Pero, al final, ha sido Vox el que ha terminado por arrastrar al PP a su campo. Ha abierto debates sobre asuntos que el PP había superado, como su apoyo a las leyes de igualdad de género o contra la violencia machista. Pablo Casado está dispuesto ahora a realizar concesiones y ha agravado su discurso sobre la inmigración.

El crecimiento de Ciudadanos también se verá limitado por Vox, un partido tan contraindependentista como el de Albert Rivera. Del conflicto catalán beben ambos.

3.- Vox ha logrado refenciarse como la derecha verdadera. Una vez que PP y Ciudadanos se han desplazado hacia la derecha, Vox se mostrará ante los votantes como la única capaz de hacer frente al desafío catalán, a la inmigración y a la feminización de la sociedad.

Ante el original y copia, muchos votantes preferirán al original, a Vox.  

Si las elecciones europeas y municipales le van bien, Vox aspirará a ser el referente contra el PSOE. Y lo sabrá hacer. Mientras los aliados de Pedro Sánchez sigan siendo los independentistas catalanes, los nacionalistas vascos y la vieja Batasuna reconvertida, habrá abono para una victoria. 

Sólo hay que pensar en Estados Unidos, cuya administración sigue paralizada ante la intención final de Donald Trump de materializar uno de los grandes chistes de su campaña: el muro con México.   

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