Dos abogados y un gestor blanqueaban dinero para la mafia rusa en Málaga

Los detenidos participaban en un entramado empresarial dedicado a lavar capital sucio en la Costa del Sol

H. S. · E. M. · L. G. / Málaga

16 de abril 2009 - 05:04

La operación Troika -que en junio pasado acabó con 13 miembros de la mafia rusa en prisión- tuvo ayer su segundo capítulo: la detención de dos abogados y un gestor en Málaga y Marbella acusados de blanquear dinero para la organización Tambovskaya-Malysevskaya, una de las bandas criminales de ese origen más importante del mundo. Los tres están acusados de un presunto delito de blanqueo de capitales, según precisó el Ministerio del Interior.

Los detenidos "formaban parte de la estructura creada por la organización" para lavar los fondos y "participaban plenamente en las diversas transacciones llevadas a cabo por dicho entramado" bajo la dirección de los responsables de la organización en España y que ya fueron arrestados entonces. A esa conclusión llegaron los investigadores tras analizar la documentación y el material informático intervenidos el pasado 13 de junio en la primera fase de Troika.

Los detenidos son los letrados Antonio de F. M. y Kiril I.Y., ambos españoles, aunque este último de origen ruso. Los dos fueron arrestados ayer por la mañana en Marbella. En Málaga fue detenido el gestor Francisco Eloy O. P., también español. Los tres acusados permanecían ayer en dependencias policiales y el viernes podrían pasar a disposición judicial.

El operativo comenzó sobre las 8:00 dirigido por el juez de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que ya se encargó de la primera parte de la operación Troika, y contó con la participación de la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada.

En total, se practicaron seis registros en viviendas y despachos de Marbella y de la capital que se prolongaron hasta media tarde. Se hicieron con absoluta discreción. Los vehículos no llevaban ninguna identificación y los agentes de la Udyco y la Udef que participaron en el dispositivo no se pusieron el chaleco que los identificaba como policías hasta el final. De hecho, aparcaron en un sitio reservado para el Ayuntamiento de Marbella y sólo sacaron la placa cuando un funcionario municipal le recriminó que estacionaran allí.

Dos de los registros tuvieron lugar en despachos en pleno centro de Marbella. Uno fue en el bufefe de Fortuny y asociados. Otro en la gestoría de Ricardo Sánchez Bocanegra.

La Dirección General de la Policía y la Guardia Civil informó ayer que la estructura llevaba asentada en España desde finales de los años 90 con una compleja red de empresas blanqueadoras de dinero procedente de sus actividades ilícitas desarrolladas en Rusia. Los ingresos eran empleados en la adquisición de inmuebles de lujo, de vehículos de alta gama y en disfrutar de un elevado nivel de vida.

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