La juez manda a prisión al piloto de la lancha que mató al niño en Algeciras
Se enfrenta a una pena de 10 a 15 de años de cárcel por la muerte del menor Manuel Mancilla en la playa de Getares
El piloto de la lancha que acabó con la vida del niño Manuel Mancilla, de 9 años, en la playa de Getares, en Algeciras el pasado lunes, ingresó ayer en prisión preventiva por un homicidio doloso. Ése es el delito que le imputó la juez de instrucción después de su declaración y la de varios testigos, en la que según fuentes de la acusación quedó patente la temeridad de su comportamiento, que llevó a la muerte del niño cuando navegaba con su padre. La Policía negó enseguida que el incidente estuviera vinculado con el marco del narcotráfico y que se debiera a un ajuste de cuentas.
El siniestro ocurrió en la tarde del lunes, cuando la embarcación de ambos estaba fondeada cerca de la playa. El detenido, P. B., pilotaba una semirrígida de forma temeraria en el entorno, algo que le fue reprochado por el padre de Manuel. En una de esas maniobras perdió el control de la nave e impactó contra la lancha que ocupaban padre e hijo, arrollando al pequeño.
El detenido fue llevado ayer ante la juez de instrucción y se acogió a su derecho a no declarar. Pero, pese a ello, de forma previa pidió perdón, expresando su arrepentimiento por lo ocurrido. Sí declararon los testigos llamados por la juez: el copiloto de la lancha, que quedó en libertad sin cargos después de que la Policía comprobase que no había tenido participación en los hechos (incluso quitó las llaves de la nave al piloto para que no huyera); otra persona que iba en la embarcación en la que viajaban Manuel y su padre y un hombre que se encontraba en la playa muy cerca de la barca. También estaba llamado a declarar el padre del niño, pero no pudo acudir por el mal estado psicológico en el que se encuentra tras lo ocurrido.
De los tres testimonios, asegura la defensa, se extrae una misma conclusión: hubo una conducción temeraria por parte del imputado que llevó a la muerte de Manuel. Todos coincidieron en las maniobras extrañas realizadas por el piloto en una lancha que había sido recogida una hora antes del depósito del Servicio Marítimo, tras ser investigada como posible embarcación de apoyo logístico al narcotráfico.
Ante los hechos descritos cabrían dos posibles imputaciones: un homicidio imprudente (de uno a 4 años de prisión) o un homicidio doloso (de 10 a 15 años, en el rango superior por tratarse de un menor). Pero la juez ha optado por la segunda, algo que también estaba valorando la acusación particular. Según explica el abogado de la familia Mancilla, Antonio Barba, "podría entenderse que ha habido un dolo eventual, ya que el piloto ha actuado con una absoluta temeridad y desprecio por la vida".
El caso pasará ahora al juzgado de Instrucción número 4, que estaba de guardia en el momento de los hechos.
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