Domingo de resurrección

El broche de oro de Santa Marina

  • La Hermandad de la Resurrección se quita el mal sabor de boca del año pasado y completa la Semana Santa. El Cachorro y el Nazareno de la O recibieron los besos de los fieles.

Este año sí. Pleno. Y ya van tres en lo que va de siglo, algo digno de mención entre tanta lluvia. Los hermanos de la Resurrección se pudieron sacar la espinita del año pasado, cuando un inoportuno chaparrón les obligó a regresar a la iglesia de Santa Marina poco después de haber comenzado su estación de penitencia. Ayer todo fue distinto para ellos. Pudieron poner ese broche de oro a la Semana Santa. Un epílogo que cada año brilla con más fuerza. Se volvieron a producir momentos excepcionales, como con los últimos cantos de las monjas, en Santa Ángela de la Cruz, o el regreso triunfal de la cofradías hasta la calle San Luis, donde cada vez se citan más sevillanos. 

La ciudad despierta melancólica y cansada al Domingo de Resurrección. Las calles todavía muestran el rastro de cera que guió el camino de los sueños. En la Campana, los operarios se afanan para que hoy sólo quede el recuerdo de lo que fue. En San Antonio Abad, la archicofradía de Jesús Nazareno vuelve a nacer, este año más que nunca, en la misa del azahar. En la Anunciación, San Juan y la Magdalena reconfortan a la Virgen del Valle. Y en San Bartolomé y Triana, la Virgen de la Alegría, el Nazareno de la O y el Cristo de la Expiración reciben los besos de hermanos y devotos. 

Salida de La Resurrección

Pero todavía hay cofradías. El epílogo que pone la Resurrección. La batería de Virgen de los Reyes advierte de la llegada del Señor desde San Pedro a Santa Ángela. Allí lo aguardan las monjas para cantarle: "Resucitó, resucitó. Aleluya, aleluya". Hay sillitas en la calle, triste lacra de la Semana Santa contemporánea. A esa hora, las 11:30, empiezan a llegar los tuits advirtiendo del fallecimiento de Antonio Sánchez Padilla, hermano mayor de las Siete Palabras y un hombre bueno. Otro tuit anuncia que hasta las 21:30 se puede ir a las setas a ver la La ciudad en el tiempo, primer audiovisual de la Caja de la Semana Santa que volverá el año que viene. La hermandad, que este año ha dispensado el mayor número de papeletas de su historia, avanza con calma. Pausada. Como si arrastrara el cansancio acumulado de toda la semana. La agrupación musical Virgen de los Reyes alterna marchas clásicas con otras de nuevo cuño. Gustan los xilófonos. Mientras el paso está enfrentando al convento de las Hermanas de la Cruz unos jóvenes hacen balance de la semana. Hablan sobre todo de la Madrugada. Uno es de la Macarena. Enseña a sus amigos el vídeo de los nazarenos en tromba por la calle Cuna. "El parón fue insoportable", dice. Como también lo fue el del Gran Poder o la Esperanza de Triana, o el de las últimas cofradías del Martes Santo. "Ha sido la Semana Santa de los retrasos y de los incidentes de priostía", señala otro. El paso avanza hacia el Espíritu Santo, donde el sol baña al Señor. 

El paso de la Virgen de la Aurora se aproxima al convento cuando el Señor busca Dueñas. Lleva bulla delante. Los últimos cangrejeros. Tras lo rezos, el paso con primorosa orfebrería de los Hermanos Delgado se levanta a pulso mientras la banda de las Cigarreras toca el trío de Como tú, ninguna, de David Hurtado, una de las más interpretadas este año. A las 14:00, el Resucitado entra de manera triunfal en Santa Marina. Media hora más tarde, lo hace la Aurora al clásico son de Amarguras. Broche de oro para el mejor epílogo. Semana Santa plena, al menos de cofradías. Otra cosa fue el comportamiento de buena parte del público, la basura, la mala educación... pero eso es harina de otros costal que requiere una profunda reflexión.

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