La Ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta se empina
Mal que bien ahí andamos, superando la temida cuesta como buenamente podemos y al atravesar su ecuador nos tentamos la ropa. Es como si lo peor hubiera pasado, pero sólo son sensaciones y no del todo fiables. Puede que sea cierto y que la cosa doméstica vaya salvándose, pero la puñetera aldea global está que da miedo. Eso de que cíclicamente aparezca un iluminado con vocación de macho alfa es una enfermedad que padecemos y que se hace crítica cuando menos se le espera. En aras al orden mundial surge periódicamente un tipo con la pretensión de adueñarse del mundo y en esas estamos. Y lo que más sorprende es que ese paladín que presumía de salvaguardar el orden mundial sea quien ande alterándolo. Porque tras la jugada de quedarse con el petróleo venezolano vamos a ver qué pasa con esa isla de hielo tan rica en minerales deseados. Y la cuesta continúa cada día más empinada, qué horror.
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