Criaturas fantásticas | Crítica Enciclopedia del otro mundo

  • Manu González pone al día el fascinante catálogo de bestias de fantasía que son tan viejas como la literatura misma y que viven hoy, con el auge del nuevo audiovisual, una renovada popularidad

Daenerys Targaryen, uno de los personajes de la serie 'Juego de Tronos', junto a uno de sus dragones. Daenerys Targaryen, uno de los personajes de la serie 'Juego de Tronos', junto a uno de sus dragones.

Daenerys Targaryen, uno de los personajes de la serie 'Juego de Tronos', junto a uno de sus dragones. / D. S.

Viejos como la literatura misma, los inventarios de animales fantásticos han servido siempre a los hombres para viajar sin moverse de la butaca y dar nuevos matices de color y de sombra a esa cosa incierta que queda detrás de la puerta de la biblioteca, el mundo. Los más remotos, que en nuestra tradición se remontan a Plinio el Viejo (Historia Natural) o Claudio Eliano (Historia de los Animales) tenían menos por objeto maravillar al público que aleccionarle o ampliar sus horizontes: el romano que los recorría, en el frágil papiro con varillas que solía sostener sus poemas y sus códigos de leyes, sabía así de la memoria monumental del elefante, al que nada arredra salvo el diminuto ratón, o de la fantástica jirafa, que necesita un día entero para que el alimento se le traslade de la lengua al estómago, tal es la longitud de su garganta.

Pasado el tiempo, igual que sucedió con todo lo demás, los presuntos testimonios verídicos se metamorfosearon en símbolos, como revelan las Etimologías de nuestro San Isidoro y los lujosos bestiarios medievales, envueltos en filigranas y oro: aquí importa más la abnegación del prodigioso pelícano que el hecho muy curioso de que se suicide apuñalándose el pecho con el pico por preservar a sus crías. Y por último, doblada la esquina de la Modernidad, los animales prodigiosos se convierten en patrimonio de la fantasía: alineados con los monstruos y las criaturas feéricas, trasgos, hadas y enanos, pasarán a engrosar el catálogo de maravillas de la literatura fantástica, esa forma decadente de pasatiempo que, gracias a los medios de masas, cuenta con un número cada vez mayor de adeptos en nuestra cultura popular.

El periodista y escritor Manu González. El periodista y escritor Manu González.

El periodista y escritor Manu González. / D. S.

El animal fantástico sigue ocupando una posición problemática en nuestro imaginario: si bien se le supone inexistente, gratuito, un mero capricho de la mente del poeta, sin embargo se lo sabe próximo a nuestra forma de sentir, y a menudo puede encarnar, casi heráldicamente, emociones o rasgos que sólo con dificultad encuentran expresión en nuestro discurso coherente. El hecho de que un número creciente de personas, y no en último lugar adolescentes, se identifiquen con vampiros, unicornios, hombres lobo y fantasmas, por no meternos en el laberinto inacabable del folklore japonés, hace luz sobre este punto: las bestias fantásticas (los seres imaginarios, en la expresión de otro gran explorador de estas selvas secretas como fue Borges) constituyen expresiones subconscientes de nuestro carácter, arquetipos remotos en que la humanidad se ha reconocido desde milenios atrás y donde, centuplicados por la televisión, el cine y el videojuego, continúa haciéndolo todavía hoy.

Por ello, el principal mérito de Manu González en su Criaturas fantásticas ha consistido en poner al día y presentar a las nuevas generaciones seres de la frontera que, aunque quizá desconocidos para muchos, no son en absoluto meras curiosidades de archivo ni duermen bajo la polvareda de las bibliotecas. Están bien vivos, como revela a las claras su reaparición constante (que González documenta) en pantallas y novedades editoriales: encontramos así al Kraken, el pulpo desaforado que ha formado parte del cásting de las últimas entregas de Piratas del Caribe; o al sempiterno homúnculo, que aquí se pone en relación con la saga del Hellboy de Mignola. El dragón de toda la vida sirve para asomarnos al mayor seísmo televisivo de la última década, Juego de Tronos, y el Demogorgon, al de los últimos años, Stranger Things.

Johnny Depp, en una escena de 'Piratas del Caribe', luchando contra el gigantesco y monstruoso pulpo conocido como en la tradición fantástica como Kraken. Johnny Depp, en una escena de 'Piratas del Caribe', luchando contra el gigantesco y monstruoso pulpo conocido como en la tradición fantástica como Kraken.

Johnny Depp, en una escena de 'Piratas del Caribe', luchando contra el gigantesco y monstruoso pulpo conocido como en la tradición fantástica como Kraken. / D. S.

Lo más interesante del volumen lo constituye, sin duda, esta capacidad para tender puentes entre la cultura libresca, académica, oficial, y el nuevo formato audiovisual: el rescate de muchas de estas criaturas por la más reciente industria del entretenimiento revela que, como he escrito más arriba, nunca estuvieron muertos, sino sólo en estado de letargo, esperando que nuevos creadores las sacaran de las alacenas de la imaginación.

Portada del libro. Portada del libro.

Portada del libro. / D. S.

Profusamente ilustrado con fotografías, dibujos y croquis, el texto se divide en varias secciones, que quieren valer por reinos zoológicos: híbridos, o bestias mitológicas; humanoides, primos de los hombres; acuáticos, de las profundidades; animales, estrictamente los de los bestiarios; antropófagos; razas; espirituales, "criaturas perdidas entre el cielo y el infierno"; artificiales; extraterrestres. La ambigüedad de la taxonomía se matiza algo si uno opta por un examen transversal, atento a la procedencia de la fauna: las fuentes principales al respecto son los clásicos antiguos (basilisco, unicornio, leucocrota); la mitología, griega, nórdica, japonesa (centauro, jotun, namazu); la literatura de terror y ciencia ficción (Peenewise, morlock, marciano), y aquí Lovecraft (shoggoth), Tolkien (hobbit), Rowling (dementor); el cine de terror y ciencia ficción (Kong, vampiro, momia); las series de terror y ciencia ficción (huargo, zombi, ángeles llorosos).

Por lo antedicho, queda patente que este Criaturas fantásticas rebasa los márgenes de su título y no se limita a la zoología: personajes, geografía, leyendas, protagonistas de película y cómic pululan gozosamente por sus páginas, convirtiéndolo en una inmejorable enciclopedia del otro mundo. Es decir: de ese orbe paralelo y luminoso, el de la imaginación, que presta relieve al nuestro y lo prolonga, que lo hace ser mejor, que lo hace ser.

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