El parqué
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Daniel Ricciardo festejó por todo lo alto en la noche de Budapest, pero la resaca fue para el alemán Sebastian Vettel que, tras la segunda victoria del año de su compañero, ve que el equilibrio de fuerzas dentro de Red Bull se inclina más del lado del debutante.
Sobre el cuatro veces campeón mundial pende la amenaza de convertirse en un actor secundario en las ocho carreras que restan de temporada. "Daniel es verdaderamente impresionante y superó todas las expectativas, incluso las suyas propias", explicó el jefe del equipo, Christian Horner, tras la victoria del australiano el domingo en Hungría.
Ricciardo es el único piloto que este año ganó un Gran Premio que no empuñó el volante de un Mercedes. "Alguien tenía que hacerlo", bromeó el australiano, a quien muchos consideraron a principios de año un ayudante de Vettel y un simpático piloto que se amoldaría sin reparos al papel de aprendiz. Pero el hombre de la sonrisa eterna mostró los dientes.
"Es con toda seguridad uno de los mejores pilotos", declaró Lewis Hamilton. El británico no pudo evitar que Ricciardo le adelantase en las últimas vueltas en Hungaroring, igual que al piloto de Ferrari Fernando Alonso. "Él es el líder del equipo campeón del mundo, eso lo dice todo. Este año está haciendo un trabajo fantástico", constató el español.
Con 131 puntos, Ricciardo se fue de vacaciones como tercero de la clasificación. "Ahora buscaré fuerzas repasando lo logrado y espero con alegría la próxima carrera en Spa", dijo el piloto de Perth.
Vettel declaró alegrarse por él, con una sonrisa algo forzada, tras su decepcionante séptimo lugar en Budapest. El alemán es sexto en la tabla y las perspectivas de lograr un quinto triunfo son sólo teóricas. "Esto le ayudará a formar su carácter y resurgirá luego como un piloto más fuerte. Volverá", opinó Horner.
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