Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
Sí a todas las proposiciones indecentes
Familiares, amigos y amantes del deporte se dieron cita ayer en la explanada de levante del puerto deportivo de Benalmádena para despedir al ex futbolista Koke Contreras, quien por fin pudo emprender su aventura en alta mar para llevar a cabo la operación Buscando al linier del Corea-España en el Mundial 2002. Una misión en la que viajará con su velero hasta Trinidad y Tobago. Un deber moral con un objetivo muy claro, ya que se trata de localizar a Michael Ragoonath, uno de los asistentes que dirigió el partido de cuartos de final de la Copa del Mundo de Fútbol de 2002 y que anuló un gol legal en la prórroga que dejó a España fuera de las semifinales.
La embarcación, prevista en un principio para el 18 de enero, pero que tuvo que aplazarse por las condiciones meteorológicas, recorrerá una distancia de 3.300 millas náuticas a vela (6.000 kilómetros), de forma que el viaje durará unas cinco semanas aproximadamente, aseguró ayer Contreras con mapa en mano. En este sentido, él y sus acompañantes cruzarán el estrecho de Gibraltar y seguirán rumbo sudoeste hasta llegar a las islas de Gran Canaria, donde permanecerán cinco días. Acto seguido, se dirigirán hacia Cabo Verde y desde allí hasta Trinidad y Tobago", lugar en el que intentarán cumplir esta misión", explicó el deportista, quien, a pesar de ser un apasionado de la vela, reconoció que su viaje más largo en alta mar ha sido de cinco días. "Cruzar el Atlántico ya son palabras mayores", comentó entre risas a los medios de comunicación. A este trayecto se ha adherido también Alfonso Manzaneque, un conocido experto marino afincado en Benalmádena que con su barco Inmouchar ha cruzado el Atlántico en numerosas ocasiones.
El que fuera portero del Málaga, Real Madrid, Rayo, Betis y Cádiz aseguró que durante las últimas semanas ha estado tan atareado con los preparativos del viaje -dado que había que acondicionar el barco para travesías oceánicas- que ni siquiera le ha dado tiempo a pensar en qué le dirá al asistente una vez que ambos estén cara a cara. "No habrá malos rollos", aseguró Contreras. "Intentaré hablar con él, si es posible con una cerveza por medio. Hablaremos de las experiencias, de su labor como árbitro juez de línea para saber cómo vivió ese momento desde el otro lado. Quién sabe, igual nos hacemos amigos eternos", bromeó.
Aunque Contreras ha sabido perdonar, el mal sabor de boca persiste cuando recuerda lo ocurrido. "Un par de errores suyos nos echó para atrás en el Mundial de Corea", comentó Contreras. "Fue muy perjudicial para todos, sufrimos mucho y además había muchas expectativas en ese partido. Era un récord para la selección llegar a las semifinales, el rival parecía asequible y cuando tienes muchas expectativas que no se cumplen, la indignación es muy grande", explicó ayer. Pero, como señaló optimista, "somos personas adultas y civilizadas y creo que hablando se entiende la gente. Ahora lo que tiene que prevalecer es la deportividad y el fair play".
De hecho, el optimismo se convertirá en uno de los principales factores del viaje, puesto que la localización de Ragoonath está en manos de algunos "medios oficiales", cuya gestión se seguirá realizando durante el tiempo que dure la travesía. En el caso de no dar con él, Contreras adelantó que le buscará por su cuenta. "Nos gustaría conocer su ambiente, saber cómo y dónde vive", dijo Contreras antes de abandonar el punto de amarre número 411 del puerto de Benalmádena que hasta el mes de marzo permanecerá vacío.
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