Copa Libertadores | River - Boca

El Bernabéu será el último escenario de una final increíble

  • El estadio del Real Madrid acoge la vuelta de la final de la Copa Libertadores, un choque aplazado por un diluvio, incidentes, prórrogas varias y al final un cambio de continente.

  • Es un partido de alto riesgo, con 4.000 policías encargados de la seguridad.

  • El TAS rechaza la solicitud urgente de medidas provisionales pedida por Boca, pero aún debe pronunciarse sobre otro escrito en el que reclama la descalificación de River.

Aficionados del River Plate y el Boca Juniors, en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu Aficionados del River Plate y el Boca Juniors, en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu

Aficionados del River Plate y el Boca Juniors, en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu / Paolo Aguilar, EFE

Cuatro semanas después del partido de ida y medio mes más tarde de lo previsto, River y Boca decidirán este domingo sobre el césped del Santiago Bernabéu -"si nada lo impide"-, quién es el rey de Suramérica, quién conquista la Copa Libertadores más polémica y, quizá, también la más popular de la historia.

Un diluvio, un ataque al autobús de Boca, sucesivos aplazamientos y, finalmente, la sorprendente decisión de trasladar la definición del título a Madrid. Cuando hace un mes, el músico Andrés Calamaro aseguró que esta final era "tan importante como el hundimiento del Titanic", pocos imaginaban que se iba a acercar tanto a la realidad.

Porque lo que comenzó como la final del siglo, por el choque entre los dos grandes buques argentinos, fue derivando a "la final más larga del mundo", parafraseando el cuento de Oswaldo Soriano fue "la Copa Conquistadores" (al ser trasladada a Madrid) o "la final de la vergüenza", por la decisión de sacarla del continente.

Nadie ha quedado indiferente ante esta final que prometía emociones fuertes y ha superado todas las expectativas. Desde presidentes de gobierno a artistas, las máximas instancias del fútbol, ex jugadores o técnicos, todos airearon su opinión.

Un estruendo que no atenuó, siquiera, el desplazamiento a Madrid, puesto que River siente que le "robaron la localía", al no permitirle jugar en su estadio repleto de sus aficionados, y Boca aún reclama ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo que le den por perdido el partido a su rival, por unos hechos que considera similares a los que le costaron a él la eliminación en 2015.

Y entre tanto ruido, fútbol

Y, con tanto ruido, pocos recuerdan que la ida deparó un gran espectáculo futbolístico que, tras un magnífico intercambio de golpes, dejó todo por resolver (2-2). River fue más equipo y llevó la iniciativa, pero Boca demostró un enorme poder ofensivo que le permitió adelantarse en dos ocasiones.

Ahora, Marcelo Gallardo, técnico de River Plate, espera sacar ventaja del exaltado estado anímico de los suyos, que se sienten perjudicados. "Nos dañaron el espíritu, pero eso nos hará más fuertes", dijo tras el último partido de la Liga argentina.

Recupera respecto a la ida a Leo Ponzio, un valor seguro en el centro del campo, pero tiene problemas en el ataque, donde no podrá alinear por sanción al colombiano Rafael Santos Borré -autor de dos goles el domingo contra Gimnasia- y prácticamente ha descartado a Ignacio Scoco, que parece que no llegará a tiempo tras sufrir un desgarro en el gemelo derecho.

River sabe que su baza se jugará en el centro del campo. Allí acumula el talento de Exequiel Palacios, quien pasa examen en el que puede ser su estadio dentro de poco, y la llegada al área rival de Pity Martínez, quien parece que vive sus últimos momentos en el club, antes de emigrar al fútbol estadounidense.

Por lo mostrado en los entrenamientos, la duda es si jugará con cinco al fondo, lo que daría opciones a Martínez Quarta, o con cuatro, con lo que podría entrar Ignacio Fernández en la línea de volantes.

El ataque para Boca, mientras, no parece un problema. El aplazamiento de la final le ha servido para recuperar a Cristian Pavón, lesionado en la ida, y el técnico Guillermo Barros Schelotto cuenta con suficientes variantes para sorprender al rival.

Con el colombiano Wanchope Ábila en estado de gracia (14 goles), Darío Benedetto se ha convertido en el factor sorpresa desde las semifinales (4 goles). El Mellizo puede recurrir a Sebastián Villa y Pavón, tirar de la experiencia de Carlos Tevez y el oportunismo de Benedetto o incluso de Edwin Cardona, que destacó el domingo contra Independiente. Al Rojo precisamente alcanzará Boca con 7 títulos si gana, mientras que para River será el cuarto en caso de victoria.

Pero, en un encuentro declarado de alto riesgo, con 4.000 policías encargados de la seguridad y un estadio Bernabéu repleto -con la reventa en precios desorbitados-, River y Boca, Argentina y, toda Suramérica, se juegan algo más que un título, en una final con prórroga y definición por penaltis en caso de empate. Está en juego la credibilidad de su fútbol y la posibilidad de cambiar la imagen que quedó dañada camino del Monumental.

Alineaciones probables:

River Plate: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Martínez Quarta (Ignacio Fernández), Jonatan Maidana, Javier Pinola, Milton Casco; Exequiel Palacios, Leonardo Ponzio, Enzo Pérez, Gonzalo Martínez; Lucas Pratto.

Entrenador: Marcelo Gallardo

Boca Juniors: Esteban Andrada; Julio Alberto Buffarini, Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán, Lucas Olaza; Nahitan Nandez, Wilmar Barrios, Pablo Pérez; Sebastián Villa (Carlos Tevez), Cristian Pavón (Benedetto); Wanchope Ábila.

Entrenador: Guillermo Barros Schelotto

Árbitro: Nestor Cunha (URU). Asistido por Nicolás Tarán y Mauricio Espinosa (URU).

Estadio: Santiago Bernabéu (80.000 espectadores).

Hora: 20.30 (16.30 en Argentina).

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