Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
real betis
Dos puntos de 15 posibles y la caída a los puestos de descenso casi a las primeras de cambio han encendido las primeras alarmas en el Betis, pese a la dureza del calendario y la sensación de que no se han obtenido los puntos merecidos por el juego desplegado. Paco Chaparro necesita recuperar la psicología de su equipo, que parece que se ha olvidado de ganar, un sello que él imprimió en su equipo la temporada pasada.
Precisamente, el rival del próximo sábado, el Villarreal, es el mismo con el que se estrenó el técnico trianero la temporada pasada. La victoria el 9 de diciembre por 0-1 en El Madrigal empezó a cimentar la remontada bética bajo el espíritu del Resistiré, la canción que se convirtió en elemento fetiche para la motivación del vestuario bético. Chaparro se verá obligado ahora a recuperar ese espíritu para espantar las dudas que se empiezan a cernir sobre su trabajo en Heliópolis.
"Hay tres cosas que no vuelven atrás: la flecha lanzada, la palabra pronunciada y la oportunidad perdida", reza un proverbio chino empleado por Chaparro, que ahora se ha empeñado en no malgastar la oportunidad que siempre había soñado de entrenar al Betis. El técnico bético dialogó ayer con sus jugadores en la ciudad deportiva con la intención de corregir algunos de los errores cometidos ante el Real Madrid, pero también para conocer las impresiones del grupo. No quiere Chaparro que el grupo caiga en el desanimo por la ausencia de resultados y destacó algunas de las virtudes exhibidas en este inicio de campeonato y el hecho de que el Betis no se haya mostrado inferior en el global de los partidos ante Sevilla, Barcelona o Real Madrid.
El otro punto a favor para Chaparro lo representa la racha de resultados que el Betis presenta en El Madrigal, un campo que se ha convertido en talismán desde que el Villarreal se ha asentado en la élite española. De los 8 partidos disputados en el estadio del conjunto castellonense en Primera, el Betis ha puntuado en seis ocasiones, con cuatro victorias y dos empates y con un balance de 14 goles a favor por diez en contra.
El primero de ellos se remonta a la temporada 1998-99, con Javier Clemente como entrenador bético, donde el Betis se impuso por 3-4. El siguiente enfrenatemiendo tuvo que esperar tres temporadas, con el regreso a la élite de ambos conjuntos para que acabara 1-1 el enfrentamiento de la temporada 2001-02. Al siguiente año, el conjunto bético conseguiría su triunfo más abultado en El Madrigal, cuando venció por 1-4 con doblete de Joaquín y Dani.
En la temporada 2003-04, llegaría una de las dos derrotas del Betis en Villarreal, en un encuentro donde ya no tenía nada en juego y en el que cayó por 1-0, con gol del ahora bético José Mari. A la temporada siguiente, el conjunto verdiblanco, dirigido por Lorenzo Serra, cosechó un empate sin goles en un encuentro que significó la rampa de lanzamiento para un espectacular final de campeonato. En la 2005-06, el Betis, también entrenado por el balear, lograría un triunfo decisivo para alcanzar la permanencia, con dos goles del brasileño Robert. La segunda y última derrota bética en Villarreal se produjo hace dos temporadas, cuando perdió por 3-2, en un partido en el que el Betis generó numerosas ocasiones de gol y que incluso significó un amago de dimisión de Javier Irureta, que se sintió incapaz de enderezar la nave verdiblanca.
El año pasado llegaría el ya comentado triunfo por 0-1 con gol de Capi, en el partido del Resistiré. A eso se agarra ahora Chaparro para que el Betis vuelva a la senda del triunfo. Diez encuentros de Liga y después seis meses sin ganar, el técnico verdiblanco invoca el espíritu que marcó el renacer del Betis la temporada pasada. Y con el talismán de El Madrigal, como escenario ideal.
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