Otra generación con el sello Ocampo que se foguea en la ACB

Brizuela trata de culminar una penetración ante la oposición del jugador del Fuenlabrada Tabu.
Brizuela trata de culminar una penetración ante la oposición del jugador del Fuenlabrada Tabu.
P. Salvago Sevilla

27 de diciembre 2015 - 05:02

El actual técnico del Estudiantes, Diego Ocampo, marcó la marcha del Baloncesto Sevilla. Aún Cajasol cuando llegó al club a finales de 2008 de la mano de Pedro Martínez, abandonó al entidad en verano de 2014, después de trabajar codo a codo con Joan Plaza y Aíto García Reneses, cuando José Luis Galilea, ahora presidente de los veteranos del Barcelona, decidió no contar con él (ni con Bamforth o Sastre, entre otros) en una de sus primeras medidas como director deportivo cajista.

Antes de que el vasco tomara esa nefasta decisión, el técnico gallego había trabajado durante cinco años y medio siendo una figura clave, junto a Tabak y Javi Carrasco, en la mejora de las jóvenes promesas cajistas. Sólo hay que preguntarle a Satoransky, Balvin, Sastre, a todo un NBA como Porzingis, Willy Hernangómez, Burjanadze o incluso al propio Radicevic por el orensano para saber cuánto de culpa tiene la labor del gallego en la mejora de jóvenes promesas.

Ya en su etapa en el Akasvayu Girona, también junto a Pedro Martínez, trabajó con Marc Gasol, Radenovic, San Emeterio o Víctor Sada, ocho años más jóvenes que ahora.

En la actualidad, tras lograr la mejor clasificación histórica del UCAM Murcia la pasada campaña, se embarcó en una aventura complicada en un Estudiantes en el que los jóvenes tienen un importante peso específico. Y pese a la clasificación del equipo, penúltimo con dos triunfos, las promesas colegiales ya despuntan y se codean en una ACB competitiva en la que una nueva generación Ocampo se abre paso.

Tres jugadores son la cabeza visible. Juancho Hernangómez, hermano de Willy, y Darío Brizuela, que se han sumado a un joven veterano como Jaime Fernández. El base, a sus 22 años, disputa su sexta temporada en la primera plantilla colegial, en la que debutó en la 2010-2011, precisamente de la mano de Luis Casimiro, con 17 años. Para que luego digan que el técnico manchego no cuenta con los jóvenes.

El pequeño de los Hernangómez es una de las piezas claves de este Estudiantes a sus 20 años. Sus 15,8 puntos de valoración así lo reflejan en estos 12 partidos. En las 12 primeras jornadas de la pasada campaña apenas acumulaba tres puntos de valoración y al final del curso su promedio era de 3,3. Comparando los números del alero, casi reconvertido a ala-pívot, la mejora es evidente. La media de puntos pasa de los 2,4 a los 10,4 que acumula en el actual curso, en el que juega 13 minutos más por encuentro, pasando de dos rebotes a siete de promedio.

Otro de los jóvenes que ha dado un paso adelante con Ocampos es Brizuela, de 21 años. Debutó con Estudiantes en la 2012-2013, en la que jugó dos choques. En la siguiente disputó cinco encuentros y en la pasada temporada, sólo tres. Este año sólo se ha perdido una cita y acumula 11,2 puntos, 1,9 rebotes y nueve puntos de valoración en 23 minutos por partido.

También Jaime Fernández, pese a tener al lado a un veterano como Javi Salgado, mejora sus números respecto a temporadas anteriores: 11,7 puntos, 2,2 rebotes, 2,5 asistencias y 10,5 de valoración en 21 minutos. A estos jugadores se suman también otros nombres con presencia en la plantilla colegial como Edgar Vicedo (22 años), o Fran Guerra (23 años).

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