La honda de Merino y Goliat

Real Betis-Real Madrid

El Betis, con fe, a la búsqueda de una machada que incluso podría acabar con la maldita interinidad de su banquillo Molinero por Piccini, único cambio previsible en los verdiblancos.

Juan Merino, secundado por Capi, dirige el entrenamiento matinal de ayer en la ciudad deportivo, el penúltimo ya que hoy ha programado otro de activación.
Juan Merino, secundado por Capi, dirige el entrenamiento matinal de ayer en la ciudad deportivo, el penúltimo ya que hoy ha programado otro de activación.
Javier Mérida

24 de enero 2016 - 05:02

Si alguien tan tenaz y corajudo como Juan Merino no se da por vencido ante el portentoso y amenazante Real Madrid de Zinedine Zidane, quizá haya que ir desempolvando lecturas bíblicas como la de aquel gigante filisteo que atendía por Goliat y que besó la tierra fruto de la piedra que escupió la honda del israelí David por si el Betis es capaz, en el cierre de la jornada vigésima primera, de salir por su pie de Heliópolis.

Claro que David necesitó también de la espada de Goliat para decapitarlo una vez caído y el Betis, según se presenta el partido, va a precisar incluso de algo más. Reza el tópico que en partidos así la labor del más débil ha de ser inmaculada y encima que el grande no tenga su día. Pero es que, además, hay factores intangibles como la suerte, buena y mala, y hasta el arbitraje que deben adosarse para que el éxito acompañe.

Se juega mucho Merino, bastante más que el propio Betis, quien regresará a su liga una semana después en San Sebastián. Pero que lo haga con el técnico linense al frente o con uno distinto sí va a depender en gran medida de cómo se desempeñe el equipo hoy. Porque si los verdiblancos logran la hazaña e incluso un empate no hay comisión ejecutiva que valga que sea capaz de sentar a otro entrenador en el banquillo por muy Juande Ramos que se llame. Amén de que el peromuñicense anda huidizo y sería el primero que acabaría por dar la espantada sabiendo que iba a ser escrutado con lupa tras la que sería excelente labor de su antecesor, que no sobresaliente por cierto derbi copero que casi se olvidaría.

Futbolísticamente, va a tener el Betis un arma que le faltará a su adversario: la garra. Que nadie dude que los once hombres que alinee Merino echarán la hiel por la boca para menoscabar las exquisiteces del Real Madrid de Zidane.

Éste, empero, juega a su favor con la gran diferencia de calidad existente y con el plus que le ha dado su nuevo técnico. La aritmética desapareció de Valdebebas y ahora sólo es cuestión de poner a los mejores y que ataquen para hacer más goles que su rival. Así de sencillo: gestión de vestuario y dos conceptos tácticos que no mareen ni disgusten a ninguna estrella.

Es, por siempre, la idiosincrasia merengue y con técnicos de este pelaje ha cosechado sus mejores éxitos, pero, a la par, ha cosechado derrotas puntuales frente a rivales como pudiera ser el propio Betis que han salido con el cuchillo en los dientes desde el tañido inicial.

Ésa es la idea en esta atardecida cuasi primaveral. Merino, como lograse hace una semana en El Madrigal, dispondrá sus líneas muy juntas, tratando de incomodar con la presión y, desde ahí, tratar de construir en las escasas posesiones de las que en teoría va a disponer ante los madridistas.

Por eso apenas se aventura en la alineación más cambio que el de Molinero por el lesionado Piccini, aunque igual hombres como Fabián y Kadir, que han estado entre algodones, podrían ceder su plaza a otros como Dani Ceballos y Joaquín, o bien alternarse los minutos entre los cuatro en un partido que va a necesitar a buen seguro de los catorces hombres que hoy salten al césped de Heliópolis.

Y, sobre todo, va a precisar el Betis de goles. Lleva siete partidos sin marcar, once en el caso de Rubén Castro, aunque no jugara los partidos del derbi copero, y ante el Madrid se antoja obligatorio el renacer del canario. Él y Adán fueron los pilares del equipo de Mel durante buena parte de la temporada y en partidos de esta envergadura deben dar la talla obligatoriamente.

El Madrid no echará de menos las bajas de Sergio Ramos ni Bale, quien será suplido por James, gran artífice del 5-0 de la primera vuelta, un resultado que podría repetirse, claro, pero seguro que hoy, ante su gente, este David verdiblanco de Merino dará la cara.

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