Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
Sí a todas las proposiciones indecentes
El pasado 15 de julio, Julien Escudé se puso en las manos de la prestigiosa doctora alemana Ulrike Muschawek, en la clínica Stamberg, cerca de Múnich. Allí se le fortaleció la pared del conducto inguinal del aductor derecho, para zanjar la lesión que lo ha acompañado durante toda la temporada pasada. Además, se apreció una rotura en el pectíneo izquierdo, un músculo que también se vio afectado por una dolencia que, según sus propias sensaciones, le ha "bailado" por toda la zona baja del abdomen. Ahora está en proceso de rehabilitación y no quiere marcarse plazos para la incorporación al trabajo normal de pretemporada. Hace dos días, el pasado 29, se cumplió un año desde que la lesión le dio la cara, en forma de pequeña molestia durante la gira del Sevilla por Chicago. A la hora del encuentro ante el Wisla, Escudé sintió un tirón tras un mal apoyo. Y ahí empezó su calvario.
La solución quirúrgica ha tardado casi un año en llegar debido al cargado calendario de un Sevilla inmerso en mil batallas y, también, a la posibilidad que tenía el francés de acudir con su selección a la Eurocopa. Él no quiere ni oír hablar de que retrasó la operación adrede pensando en que Raymond Domenech no lo descartara, como finalmente se vio obligado a hacer. De hecho, tras probarse en el Francia-Ecuador del pasado 27 de mayo, vio que era imposible estar en Austria y Suiza, pero tampoco entonces se planteó la operación. Incluso el médico del Sevilla, Adolfo Muñoz, descartó entonces la necesidad de una intervención quirúrgica. Los galenos sevillistas y los de la selección gala, asesorados además por el doctor Seillant, prestigioso cirujano que intervino en la rodilla a Ronaldo, optaron por la vía conservadora en forma de rehabilitación. Pero, tras un periodo de rehabilitación en la clínica especializada de Capbreton, cerca de Biarritz, las molestias no cesaron. Tras la buena experiencia de Dragutinovic, la decisión fue acudir a la doctora Muschawek. La mejoría es patente desde entonces, pero Escudé no quiere que haya prisas: "Estoy trabajando con el cuerpo médico para estar a punto pronto. Les cuento mis sensaciones a diario para intentar mejorar mi forma. Aún no toco balón aunque me voy incorporando cada vez más a los entrenamientos. Aún así, no me marco plazos", explicó ayer a la prensa.
Tras decenas de resonancias, radiografías, informes médicos, visitas y revisiones, y constantes molestias y dolor, Escudé empieza a ver la luz al final del túnel. Ya se ha calzado las botas para tocar suavemente el balón, pero todavía seguirá realizando un exhaustivo trabajo de rehabilitación con los fisioterapeutas del club. De hecho, no viajará a Moscú y se quedará en Sevilla para realizar dobles sesiones de trabajo, mañana y tarde.
Ahora no siente dolor ni molestias en la zona operada, la derecha, ni en el pectíneo izquierdo, que ha cicatrizado gracias al tratamiento conservador de rehabilitación. Espera que pueda estar listo para el 31 de mayo, cuando comience la Liga, y no quiere escuchar que la Eurocopa retrasó su operación: "Quien piense eso que me lo diga a la cara y yo se lo explicaré, siempre he hecho lo que me han dicho los médicos, tanto de Francia como de aquí", dijo ayer elevando un poco su tono, habitualmente mesurado.
Tras su primera lesión, en Chicago, en julio de 2007, habló con Juande Ramos para forzar su recuperación. Pasó un proceso de rehabilitación en la concentración de Marbella y en Sevilla y se perdió los partidos de agosto. Su primer partido fue la Supercopa de Europa ante el Milan, el 1 de septiembre. Se estrenó en la Liga ante el Barça el día 22, y jugó en Londres con el Arsenal antes de su primer parón causado por el recrudecimiento de las molestias en el aductor derecho. Octubre y noviembre se los pasó casi en blanco y Jiménez no lo pudo alinear hasta el Valladolid-Sevilla, el 16 de diciembre. Todo parecía encauzado hacia la normalidad hasta una elongación de gemelo, en marzo de 2008, que aprovechó para rehabilitar el pubis. Y ante el Valladolid, en su reaparición el 4 de mayo, recayó en su dolencia, aumentada por la rotura del pectíneo izquierdo, que le dio la cara en el Francia-Ecuador. Escudé ahora no quiere hablar de plazos, ni de prisas. Su mejoría lo acerca al final de su calvario y no está dispuesto a dar ni un paso atrás.
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