El sueño imposible de traer a Joaquín
El club intentará el regreso del portuense como golpe de efecto, aunque el descenso lo dificulta más.
El Betis necesita un golpe de efecto. Incluso dirigentes con tanta impericia como los actuales son conscientes de que el batacazo ha sido gordo y de que la afición se puede desligar del club a poco que no se le ofrezca un proyecto interesante y, sobre todo, garante de que el segundazo va a durar apenas un año. Y, aunque lo intenten, también los consejeros y su entorno han caído en la cuenta de que el aterrizaje de Lorenzo Serra tampoco va a suponer un resorte que active al beticismo.
Hablan bien en Heliópolis de Federico Martínez Feria, el nuevo director general, quien, amén de archivar facturas, se desvive en estos días por diseñar una efectiva campaña de abonados. Los cálculos iniciales indican que el Betis, que ha tenido este curso casi 33.000 socios, podría perder entre el 20% y el 25%, es decir, situarse ligeramente por encima de los 27.000, cifra nada desdeñable con este panorama.
Alexis Trujillo dijo hace días que el nuevo entrenador sería "ilusionante", pero vistos los candidatos seguro que vende menos carnés incluso que Serra. De ahí que, aun a sabiendas de la dificultad, el club vaya a hacer un intento por repatriar a Joaquín, una tarea que de no mediar el descenso hubiera sido factible aun en la dificultad.
Y es que la disposición del portuense es absoluta, tal que no se descarta que la operación pudiese llegar a buen puerto aun con el Betis en Segunda. Lo que es seguro es que las partes lo van a intentar, pero también que el acuerdo iría para largo.
A Joaquín le restan dos años de contrato en la Fiorentina y, aunque renunciaría a gran parte de sus emolumentos, el Betis, sin tener garantizado el ascenso en un año, sería difícil que le pudiese presentar una propuesta atractiva pese a lo que intentará. Otra cosa sería que la Fiorentina decidiese prescindir de él por alguna causa y hasta lo indemnizase por su marcha, algo también complicado.
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