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Economía

Aire, los baños andaluces que quieren conquistar el mundo

  • Los balnearios nacidos en la sevillana calle Aire son ya seis, cuatro en España y dos en EEUU y serán en los próximos meses cuatro más: Copenhague, Londres, Nueva York y Toronto

  • El proyecto nació de la conjunción de un grupo de empresarios de Granada y de Sevilla

  • El lujo de desconectar 

Baños de Chicago, situados en una antigua fábrica de principios del siglo XX

Baños de Chicago, situados en una antigua fábrica de principios del siglo XX

Nació hace casi dos décadas como un sueño de un grupo de empresarios granadinos y sevillanos y se puede decir que hoy es ya toda una multinacional. Los baños urbanos Aire toman su nombre de la calle sevillana donde se abrió el primer centro, allá por 2004, con el objetivo de cubrir un vacío: “La inexistencia de una experiencia de bienestar que aportara relajación física y mental en un entorno de intensa actividad como el que vivimos”, señala Amadeo Serra, su consejero delegado. El concepto es el de balneario urbano, un lugar donde vivir la experiencia clásica de los tradicionales baños termales, pero también donde recibir baños con vino, masajes, tratamientos de belleza, etc, sin ser necesariamente un turista. “Una isla en el fragor de la batalla”, resume Miguel Ángel Jiménez, uno de los socios fundadores, que huye del concepto de 'spa', más asociado a hoteles y sin el concepto de experiencia completa que ofrece el Grupo Aire.

La prueba del éxito de Aire es que se ha extendido a Almería, Barcelona (donde hay dos espacios, uno en el centro y otro en Vallromanes), Nueva York y Chicago. Y en los próximos dos años dará un nuevo salto con aperturas en Copenhague, Nueva York (la segunda), Londres y Toronto. Para ello, cuenta con un préstamo sindicado por valor de 26 millones de euros aportado por BBVA, Banco Santander y Caixabank, que han confiado en el proyecto tras comprobar su rápido y sostenido crecimiento. En 2018, la facturación se situó por encima de los 40 millones de euros, tras subir un 27% y en número de empleados Aire ha pasado de los 283 de 2016 a cerrar 2018 con 513.

Una filosofía singular

Pero lo que quizás atrae más, más allá de los datos, es que estamos ante un concepto único y que no es fácil de imitar. Con la excepción de Vallromanes, todos los centros están en espacios emblemáticos de las ciudades y cuyos edificios tienen algún tipo de protección. El de Nueva York, por ejemplo, está en el barrio de Tribeca, y el nuevo se situará en Upper East. El de Copenhague se situará en una fábrica antigua de la cervecera Carlsberg. El de Londres, en la mismísima orilla del Támesis.

Fachada del Aire de Nueva York, en el barrio de Tribeca Fachada del Aire de Nueva York, en el barrio de Tribeca

Fachada del Aire de Nueva York, en el barrio de Tribeca

En los edificios, Aire ha conseguido permisos, de una gran complejidad técnica, para rehabilitar y habilitar edificios de hace varios siglos e introducir ahí miles de litros de agua sin el más mínimo riesgo. Cada centro dispone de un equipo interno responsable del cuidado del agua: calidad, temperatura, controles diarios, sanidad, etc. Además, hay auditorías externas de empresas de referencia y cada año y cada año hay unos días de parada técnica para “las operaciones de mantenimiento de mayor calado”.

Con la excepción de Sevilla –cuyo edificio del siglo XVI fue comprado al propietario– Aire opta por alquileres a muy largo plazo, de 20 o 25 años, algo lógico dada la gran inversión que requiere el espacio y su largo tiempo de armotización. Cada centro requiere de un gasto medio inicial de unos ocho millones de euros, calcula Amadeo Serra.

Amadeo Serra, consejero delegado del grupo Amadeo Serra, consejero delegado del grupo

Amadeo Serra, consejero delegado del grupo

La intención de Grupo Aire es la de continuar con el proceso de expansión más allá de 2021, “de manera ambiciosa pero a la vez prudente y controlada”. De momento, según señala Amadeo Serra, el objetivo está fijado ahora mismo en la finalización de los centros pendientes (Copenhague, el segundo de Nueva York y Londres están en plena obra y Toronto ha obtenido ya los permisos preliminares) y su consolidación, y a partir de ahí seguir abriendo nuevos balnearios. “Recibimos numerosas llamadas y emails para proponer aperturas en numerosas ciudades del mundo”, afirma Amadeo Serra, que, manteniendo la prudencia, sí apunta la idea de ir “picoteando” en países diferentes a medio y largo plazo para “diversificar riesgos”. “Ya tenemos detectadas unas diez ciudades, y tenemos puesto el foco en ampliar EEUU y entrar en Alemania y Francia”, afirma.

Funcionamiento y accionariado

¿Cómo funciona el grupo? Cada centro trabaja de forma autónoma, con trabajadores locales (unos 80 de media por cada Aire) y características propias. Son filiales que para el día a día tienen a su propio director, aunque los servicios centrales (departamentos de márketing, financiero, de operaciones, de formación) se sitúan en España. “Es un modelo global con raíces españolas que se adapta localmente”, define Amadeo Serra, que estima que el 80% de lo que ofrece cada centro es común a todos y el 20% adaptado a la cultura local.

Terraza de Aire de Sevilla Terraza de Aire de Sevilla

Terraza de Aire de Sevilla

Desde el punto de vista accionarial, la empresa ha mantenido la misma composición accionarial desde el inicio de su actividad. Son 18 socios en total, en general procedentes de Sevilla y Granada, aunque los principales accionistas están más vinculados a ésta última. Son Amos Milton, de Almería pero muy ligado a Granada, abogado de formación y promotor hostelero y de ocio, quien preside el consejo de administración; y Armando Prados, granadino, antiguo productor ejecutivo de programas e informativos en Atlas y ex CEO de Aire. Ahora es consejero, junto a Adrián Martínez, que completa la terna del máximo órgano de la firma.

Lugar de rodaje y de paso de 'celebrities'

Aire ofrece desde tratamientos asequibles a completísimos servicios al alcance de no muchos bolsillos. En 2018, más de 250.000 clientes pasaron por alguno de sus centros, que aúnan luz tenue (se usaron más de 183.000 velas ese año), decoración de anticuario y música ambiental para configurar una “experiencia de los sentidos”. Uno de sus tratamientos estrella son los baños de vino, para los que se usan 1.300 litros de esencia de vino en una sala con más de 2.000 botellas.

Rafael Nadal, en el Aire de Nueva York, del que es asiduo Rafael Nadal, en el Aire de Nueva York, del que es asiduo

Rafael Nadal, en el Aire de Nueva York, del que es asiduo

El ‘glamour’ y la singularidad de los Aire –que se llaman así, sin traducción, en cualquier lugar del mundo– ha atraído a numerosas marcas para sus eventos, como Yves Saint Laurent, L’Oreal o HBO. Producciones como las series Billions, Homeland o Gotham han elegido estos balnearios como escenario. Como anécdotas, queda que en el Aire de Sevilla se descubrió una gruta romana del siglo II que es donde ahora se ubica el flotarium; y que los bancos de recepción de Nueva York fueron originalmente las vigas de madera que sirvieron de andamios para construir los puentes de la ciudad. Por sus baños han pasado muchos famosos -algunos de forma anónima y otros con difusión en sus redes sociales- como los actores Mario Casas, Blanca Suárez y Paco León; las influencers Gala González, Alexandra Pereira y Michelle Salas; músicos como Justin Bieber; deportistas como Rafael Nadal; modelos como Juan Betancourt y River Viiperi; el diseñador Narciso Rodríguez y la celebrity Paris Hilton.

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