El Ejecutivo destina 333 millones a los dos buques que hará Navantia
El grupo construirá los barcos en San Fernando y Ferrol durante los próximos seis años
El Consejo de Ministros aprobó ayer dos acuerdos que permitirán, por un lado, la construcción por 333 millones de euros de dos buques de acción marítima (BAM) para la Armada, así como realizar, por otros 42,9 millones, la cuarta gran carena del submarino Tramontana.
Según explicó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, el primer acuerdo modifica los límites para adquirir compromisos de gasto con cargo a ejercicios futuros para posibilitar al Ministerio de Industria la suscripción de un convenio de colaboración con la empresa Navantia para desarrollar el programa de los BAM.
Los trabajos de construcción de dos de estos buques se efectuarán en los astilleros que la empresa pública tiene en Ferrol y Cádiz, de modo que, según la vicepresidenta, el acuerdo conlleva un "apoyo" al sector naval español y a Navantia después de la entrada en funcionamiento de los nuevos tax lease, que ya han permitido la concreción de nueve operaciones valoradas en 200 millones de euros. El coste de fabricación se estima en 333 millones, distribuidos en seis anualidades entre 2014 y 2019.
El acuerdo "permitirá la sustitución progresiva de los BAM" y supondrá una "carga importante de trabajo para Navantia" que "se extenderá a la industria auxiliar", remarcó la vicepresidenta.
Por otra parte, el Consejo de Ministros aprobó un acuerdo que posibilita a Defensa la ejecución de los trabajos correspondientes a la cuarta gran carena del submarino Tramontana en Cartagena (Murcia). El coste asciende a 42,9 millones en cuatro anualidades.
Navantia manifestó ayer su satisfacción tras la noticia y comunicó en una nota de prensa que el plazo de construcción de los dos buques, que se realizarán en los astilleros de San Fernando y Ferrol, será de 30 meses y supondrá 2,2 millones de horas de trabajo tanto para Navantia como para su industria auxiliar y los suministradores de sistemas y equipos. Por su parte, UGT celebró el anuncio del Gobierno pero matizó que es una "medida paliativa" que no resuelve la situación del grupo de construcción naval, azotado por la falta de carga de trabajo que padece el sector.
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