El rey europeo del aguacate
Frutas Montosa es el mayor comercializador del continente, con 50 millones en ventas · Un sistema que selecciona el fruto según su maduración eleva un 20% los pedidos
El mayor comercializador europeo de aguacate está en la Axarquía malagueña, en la pedanía de Valle Niza (Vélez-Málaga). Frutas Montosa dispone allí de unas instalaciones de 16.000 metros cuadrados, donde trabajan 180 personas de manera estable y desde donde se distribuyeron 25 millones de kilos de fruta en 2011, sobre todo aguacate (19,5), pero también mango (5) y guacamole (0,6 millones). La compañía facturó el año pasado 50 millones de euros, un 11,1% más que en 2010.
El 70% de la producción tuvo como destino la exportación, con Alemania y Francia como principales mercados y siempre en dirección a las grandes cadenas de distribución. Y el resto fue a los lineales de Mercadona. Frutas Montosa es interproveedor de la compañía de distribución desde febrerode 2011, y esa condición le ha dado "estabilidad y confianza, no estar pendiente de qué te encuentras a la vuelta de la esquina", afirma Clara Báez, responsable del departamento técnico.
También le ha permitido acometer con mayor seguridad algunas inversiones. Por ejemplo, un equipo de calibración NIR que, mediante la técnica de la espectroscopia, radiografía el producto: detecta la cantidad de azúcar en el mango y la de grasa en el aguacate, y determina exactamente el grado de maduración del producto y si tiene algún daño, lo que permite separar la fruta según sus propiedades. Desde la implantación del sistema en agosto del año pasado la facturación y el volumen comercializado han subido un 20%, porque se le ofrece al cliente exactamente lo que necesita. Gracias a sus análisis, Frutas Montosa sabe cuál es el momento de maduración y deja constancia de ello. "Si compras aguacate no tienes que estar una semana tocando con los dedos a ver si está maduro, ya no hay necesidad de experimentar con el producto", afirma Clara Báez. Frutas Montosa reserva cada año para inversión al menos un millón de euros cada año.
Frutas Montosa vendió durante 25 años prácticamente sólo aguacate, y no apostó con fuerza por un segundo producto hasta ser líder en el mercado en el aguacate. En 2007, tras una promoción con el mango en un supermercado de Mercadona en Marbella que resultó un éxito, inició esta nueva etapa. El mango ha pasado de ser el 7% de la producción al 25% en 2011. Precisamente en 2007, y también de la mano de Mercadona, la compañía entró en la cuarta gama con el guacamole, otro producto entonces incipiente en España. Una de sus últimas inversiones ha sido una equipo de procesado que, gracias a una presión de 6.000 bares durante 180 segundos sobre el producto ya envasado, elimina la flora microbiana contaminante y mantiene las características organolépticas hasta 30 días sin necesidad de conservantes, y sin alterar en nada el sabor, olor, color o textura del producto. El único que se añade es el ácido cítrico, porque forma parte del sabor, pero la idea es prescindir de él. La mayoría de las ventas de guacamole, hasta un 80%, tienen como destino los lineales de Mercadona.
Una de las señas de identidad de Frutas Montosa es la estrecha relación que mantiene con el productor. La sociedad posee cien hectáreas, sobre las que ejerce el control absoluto. Y sobre otras 1.000, en las que trabajan entre cien y doscientos agricultores en Andalucía, realiza un "seguimiento profundo". Envía técnicos para supervisar y asesorar a la explotación, corre con los gastos de las certificaciones de calidad (exige al menos la Global Gap de buenas prácticas agrícolas y respeto al medio ambiente) y, en caso de inclemencia meteorológica, apoya al productor. Es el mismo modelo de Mercadona, pero trasladado al campo. Frutas Montosa envía, incluso, técnicos a Perú y Chile en las épocas del año en las que no hay campaña en Andalucía, la cual suele transcurrir entre octubre y abril. Aproximadamente el 50% de las ventas tienen su origen en la fruta importada, necesaria para que la empresa pueda comercializar doce meses al año. A todos los agricultores, tengan una relación habitual o no, la firma les exige el Global Gap.
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