Una salida 'darwiniana' de la crisis
Los economistas José María O'Kean y Rogelio Velasco creen que el final, aunque incipiente, está ahí En el nuevo tiempo la economía será más abierta: los que no se adapten se quedarán atrás
El título de la I Convención de Empresarial de la Provincia de Sevilla, celebrada ayer, era sugerente: Fin de la crisis, ¿realidad o ficción? La respuesta de los dos economistas invitados, el catedrático de la Pablo de Olavide José María O'Kean, y el profesor de la IE Business School Rogelio Velasco, fue clara: es una realidad, pero incipiente y todavía llena de incertidumbres. "Los afiliados a la Seguridad Social crecen, se ve más movimiento, más turismo interno, da la impresión de que las familias han dicho ya, y empiezan a consumir, y las empresas empiezan ya a cambiar máquinas y ordenadores", señaló O'Kean. "La demanda doméstica ya aporta puntos positivos al crecimiento -añadió Velasco-; aunque moderadamente, se empieza a salir de la crisis. Pero habrá que esperar a éste y a los dos próximos trimestres para confirmar la mejora".
La respuesta, pues, es un sí con matices, y genera una nueva pregunta: salimos, sí, ¿pero cómo? Los datos indican que es el sector exportador el que ha tirado del carro durante la crisis, y que también será el referente del futuro. "El déficit por cuenta corriente era del 11% y se ha quedado en nada; España es el país del mundo que más rápidamente ha ajustado su sector exterior en toda la historia, aunque a un coste brutal", señaló Velasco. El profesor de la IE Business School afirmó que en esta acelerada reducción han tenido mucho que ver el retroceso de los costes laborales -que ha favorecido la exportación-, la necesidad de las empresas de salir al exterior por la bajísima demanda interna y políticas públicas "inteligentes".
"Una parte de la economía española es de primer nivel, y eso es lo que nos va a sacar de esto", certificó O'Kean, que precisó aún más: "Una parte de la economía española es Alemania. Salir fuera a vender es el modelo de salida de la crisis".
En el presunto año del fin de la crisis, España es una economía más débil, pero también más abierta: crece el turismo, los inversores extranjeros se interesan y las empresas venden fuera, incluso con centros de producción en otros países. "Nos vamos a situar como un país abierto", asegura José María O'Kean, y eso trae consigo desigualdad casi como consecuencia: "En todos los países está incrementándose la desigualdad: el que se adapta está delante, y el que no, detrás. ¿Cómo se arregla eso? Yo no lo sé". Y esto es aplicable, no sólo a las empresas, sino también a la sociedad. "Tengo alumnos que han ido mejorando, saben idiomas, manejan la tecnología, van de una empresa a otra, y otros que se han quedado atrás. Quizás durante este tiempo hemos protegido mucho a los jóvenes, les hemos facilitado las cosas, y eso se ha trasladado a que el Estado tiene que solucionar sus problemas". Velasco, por su lado, reclamó una reforma del estatuto de la Universidad, que data de 1982, para adaptar esta institución a las necesidades del mercado.
Velasco y O'Kean abordaron más temas, como la necesidad de poner coto a la economía sumergida, de simplificar la maraña de normas que "restringen la competencia", o de no gravar más e incluso reducir los impuestos relacionados con el trabajo, como las cotizaciones sociales o el IRPF. Pese a lo que queda por hacer, gran parte del camino de las reformas está recorrido. "No hay varitas mágicas -afirmó Velasco-, ni una mejora instantánea de la situación, las medidas tardarán tiempo en tener efecto. Debemos tener fortaleza y confianza. Hemos hecho cosas extraordinarias en los últimos 30 años, y yo creo en mi país y creo que vamos a salir adelante".
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