El encanto de un culto
El Fiscal
Hay experiencias imposibles de valorar por los operadores turísticos
Una corona discreta
Los pucheros de Dios
Ahora que se valoran tanto las "experiencias" en materia de turismo, cabría reflexionar sobre cuánto vale pasear por una calle y recibir un soplo de incienso por la repentina apertura de un postiguillo. Abrimos la puerta y descubrimos un altar espléndido, un crucificado nimbado y el transcurso de una celebración con toda su liturgia. ¿Cuánto vale eso? ¿Dónde se compran las entradas? Hay hitos que no se pueden tasar, experiencias que no aparecen en ningún catálogo, y altares y estéticas que vemos normales, pero son auténticas maravillas sin tasar porque nunca hemos necesitado de tasación. El sevillano les pone precio en su corazón. Las agencias y sus operadores no se enteran, no las consideran. Son sitios, momentos y "experiencias" que solo se pueden valorar de la mano de un sevillano.
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