Entrevistas

"Si el fútbol es de interés general, será por el interés de las empresas"

-¿En qué va a cambiar su vida sin fútbol?

-En que ya no sabré dónde tengo que ir el domingo de Ramos. He pasado domingos de Ramos en Vigo y en Albacete, en Soria y en Coruña. Y los pregones me los perdía todos, menos el que di en Alcalá de Guadaíra, que coincidió con un Valladolid-Betis que no radié.

-¿Cómo empezó en radio?

-En 1961, cuando suspendí la reválida de sexto. Iba a recuperar a la academia de don Esteban y me pasaba por la emisora parroquial Nuestra Señora del Águila, que se unió con La Voz del Guadalquivir, la emisora sindical, muy vanguardista, como todas las cosas de Emilio Romero.

-¿Dónde se cortó la coleta?

-A las doce de la noche del 15 de agosto, festividad de la Virgen, retransmitiendo la final del trofeo Carranza. En el descanso, Teófila Martínez me dio una placa.

-¿Preparado para el adiós?

-No se puede estar siempre haciendo el salto mortal. Hice temporadas con ochenta partidos. Yo hacía seis competiciones: dos Ligas (Sevilla y Betis), dos Copas, las competiciones europeas. En Radio Sevilla llegué a un acuerdo mi primer año de cobrar en verano por partido retransmitido y me salían más partidos que días.

-¿Su despedida oficial?

-En Soria, como Machado. En un Numancia-Sevilla.

-¿Y el día después?

-Es lo que le preguntaban a Gento y Gallego cuando eran los que más partidos habían disputado en la Liga.

-¿Matará el gusanillo?

-Quiero preparar una serie sobre mis viajes. Con el fútbol he recorrido Europa entera y he ido a América.

-¿Una ciudad?

-Bonita, Edimburgo. Un 1 de agosto, con la gente en la playa, me dieron un abrigo para radiar un partido en el campo del Hibernians. Para repetir, Buenos Aires. Y de España, San Sebastián.

-Las inundaciones de Alcalá de Guadaíra del 2 de octubre de 2007 le cogieron en el Sánchez Pizjuán...

-Tengo la costumbre de dejar el teléfono encendido. Ese día lo apagué. Fue el último partido de Juande Ramos en Europa con el Sevilla. Me enteré de las dos mujeres fallecidas en la inundación. También viví la muerte de los sevillistas Pedro Berruezo y Antonio Puerta.

-Mueren más futbolistas que toreros...

-Es curioso. Están sometidos a un esfuerzo tremendo, a una exigencia fuera de lo normal. Hay cosas que no puede detectar la ciencia.

-Se va cuando llega Cristiano Ronaldo...

-Ese tipo de futbolistas con la prensa del corazón detrás no me llaman la atención.

-¿Antes no iban detrás?

-Sí coqueteaban los futbolistas y las actrices. Hubo romances muy sonados, alguno acabó en casamiento.

-¿Se siente reconocido?

-El año pasado recorrí la alfombra roja del Liceo de Barcelona para recoger un Ondas colectivo. Sí es verdad que el individual hubo directores que lo solicitaron y nunca me lo concedieron.

-¿Una espinita clavada?

-Me hubiera gustado. He sido el locutor que más partidos ha retransmitido en España, sin duda ninguna. No me han dado la oportunidad de radiar partidos importantes. He sido un locutor cateto de Sevilla. De aquí no he salido, aunque he pasado más tiempo en los aeropuertos que en campos de fútbol.

-¿No es absurdo que den gratis el fútbol extranjero y se pague por ver el español?

-Por lo menos te aficionas al fútbol inglés, que miente muy poco. El fútbol español es de interés general. Será de las empresas. Con Franco daban un partido de fútbol y una corrida del Cordobés. Hoy, si dejas de dar toros y fútbol parece que se acaba la democracia. A ver cómo le explicas eso a los griegos.

-¿Su asignatura pendiente?

-Retransmitir una corrida de toros.

-De locutor a viajero. ¿Dónde no radió un partido?

-En Cuenca. Lo único que me faltaba por conocer junto con las Hurdes.

-¿Se defendía con la pelota?

-Era muy malo. Le recomiendo a muchos padres que si sus hijos quieren ser periodistas deportivos que se hagan futbolistas. Cuando se retiren tendrán más oportunidades que si hacen la carrera. Y con excepciones como Cañizares, que no es santo de mi devoción, la mayoría no aporta nada. Tengo mucha confianza en Pablo Alfaro de comentarista de la Champions en Canal Sur.

-¿El gol más extraño?

-Uno que no vi. Lo marcó Diego Rodríguez contra el PAOK de Salónica. No nos dejaban entrar, lo radié por una televisión de monedas y nos quedamos sin monedas. Menos mal que lo marcó.

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