Gonzalo Melgarejo | Empresario “La vida no se para por una pandemia”

Gonzalo Melgarejo, en su bodega. Gonzalo Melgarejo, en su bodega.

Gonzalo Melgarejo, en su bodega. / Hubertus Hohenlohe

Gonzalo Melgarejo se trasladó a Vejer de la Frontera tras una larga carrera empresarial en ingeniería, construcción, agricultura y energías renovables. Eligió este lugar por el equilibrio entre la campiña y el mar. Un entorno en el que pasaba grandes temporadas desde su adolescencia. El empresario Melgarejo regresa a los orígenes familiares como viticultor, siguiendo la estela de su abuelo, el duque de San Fernando, que producía tinto de Valdepeñas, y el bisabuelo, Roberto Osborne Guezala, bodeguero del Puerto de Santa María y fundador de la cerveza Cruzcampo.

–Usted ha creado la marca y el concepto de Vino de Vexer. ¿Cómo surge la idea?

–Porque, documentándome sobre la historia de Vejer, leí que la campiña de esta localidad tenía muchos olivos y vino en los siglos XVII y XVIII, y como aficionado al vino y la agricultura por tradición familiar, se me ocurrió la idea de recuperar los antiguos vinos de Vejer.

–¿Porqué desaparecieron esos vinos tan destacados durante el siglo XVIII?

–Parece que la Barca de Vejer dejó de usarse como pequeño puerto fluvial, los vinos y el aceite se tuvieron que trasladar a otros lugares. Y la filoxera del siglo XIX le pegó la puntilla a todos los viñedos de la zona.

–¿Cómo comienza la aventura de la compra de la bodega Gallardo, la última de Vejer ?

–Yo conocía de siempre la bodega Gallardo y en cuanto tuve oportunidad la compré. Esto fue justo antes de la pandemia y pensé que había hecho una mala inversión, por el momento de crisis económica que iba a venir. Pero seguidamente pensé que la vida no se acaba con la pandemia y el vino forma parte de la naturaleza humana desde la existencia del ser humano y que siempre iba a beber un buen vino con pandemia o sin pandemia.

–¿Cuantas clases de vinos produce en la recién adquirida bodega Gallardo?

–Tenemos 9 tipos de vinos, todos elaborados con variedades de uvas que se cultivan en la provincia de Cádiz. De ellas, siete ya se producen en la bodega y nosotros hemos incorporados dos: un tinto denominado Portum y otro, blanco suave y afrutado, denominado Faro de Trafalgar.

–¿Por qué no ha cambiado el nombre de la bodega?

–No lo he cambiado porque nos gusta preservar la historia de una familia vinatera cuyo origen se remontan a Chiclana en el siglo XIX. Aparte, no tengo ninguna necesidad de borrar la historia de una familia por la mía.

–Además de la producción del vino, ¿qué otro uso le va a dar a la bodega?

–Vamos a seguir con la actividad de celebraciones y de organizar eventos culturales relacionando el vino y la música. Uno de los primeros será de música flamenca y conocimiento del vino.

–Además del vino, ¿qué otros proyectos libera la marca Vexer?

–También soy el impulsor del Trafalgar Polo Club, una entidad deportiva sin ánimo de lucro para desarrollar el turismo de polo en Vejer. Así, Vejer se convierte en una referencia en Europa que combina el caballo de salto de la Hacienda Montenmedio con el caballo de polo del Trafalgar Polo Club. Muy poca gente saben que el primer Real Club de Polo de Europa data 1870, en Jerez de l a Frontera, y que tiene reciprocidad con nuestro club, el más joven de Europa. Su actual presidente, Lorenzo Díez Romero-Valdespino, apoyó y colaboró con nuestro proyecto desde su comienzo.

–¿Cómo surge su enamoramiento por la zona? Su pasión por Vejer en el siglo XXI recuerda la del príncipe Alfonso Hohenlohe con la Marbella de los años sesenta del siglo pasado.

–Mi objetivo no es desarrollar urbanísticamente la zona, ya que es un proyecto de naturaleza y caballos, para preservar el entorno todavía salvaje que tiene el termino municipal de la comarca. Compramos una finca situada en la playa de Vejer al enterarnos que el posible comprador quería parcelarla y venderla en trozo pequeños, como habitualmente se ha hecho en la zona. Pedimos un préstamo y hoy es el lugar donde se ubica el Trafalgar Polo Club.

–¿Qué tipo de proyectos son los que se pueden desarrollar en Vejer?

–Proyectos que no dañen al paisaje y sean compatibles con el turismo de calidad. Por eso creamos el Club de Polo y compramos la última bodega del término. Pero es fundamental que el Ayuntamiento de Vejer ordene la zona costera de El Palmar, que es un potencial de riqueza, siendo uno de los mejores lugares de Andalucía para la práctica del Surf. Se ha permitido por todos los partidos políticos que han gobernado la construcción desordenada y sin ningún tipo de rigor en el planeamiento. Es una pena, porque podría ser una fuente de ingresos muy considerable si estuviera controlada. He escuchado que ya hay personas que se están moviendo para hacer un núcleo independiente de esta pedanía y no depender de Vejer de la Frontera. Creo que es razonable su postura si el Ayuntamiento sigue sin ejercer su papel. Es una pena, pero tienen razón.

–Parece claro que está enfocando su actividad en el término municipal de Vejer de la Frontera. ¿Tiene algún otro proyecto?

–Efectivamente, me gusta esta zona, en la cual he decidido vivir gran parte del año. Tengo algunos proyectos más e inversores a los que les gustaría invertir. Pero antes es necesario el apoyo del Ayuntamiento, que por ahora se han mantenido al margen de todas las actuaciones que hemos realizado. Creo que el Ayuntamiento no tiene una visión de futuro de las cosas que se pueden hacer. Actualmente, piensa más a corto plazo que a largo plazo. Pueden perder una gran oportunidad para desarrollar proyectos medioambientales y de turismo moderno, sin impacto ambiental, que es lo que más demandan las nuevas generaciones.

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