Duran Lleida, la estrella emergente
"No me aplaudan, yo no les apoyo", dejó claro a los socialistas tras abstenerse en la votación del 'tijeretazo' contra el déficit
Josep Antoni Duran Lleida lleva ya un tiempo apareciendo en las encuestas entre los políticos más valorados de España. En la última del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se colocó incluso a la cabeza, algo que no deja de llamar la atención tratándose de un nacionalista catalán en un país en el que con frecuencia Cataluña aparece confrontada con España.
Sus últimas intervenciones en el Congreso de los Diputados parecen consagrarlo definitivamente como figura emergente en la política española.
El portavoz de Convergència i Unió (CiU) suele oscurecer al líder de la oposición, Mariano Rajoy, con intervenciones en las que combina la dureza con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con una "responsabilidad de Estado" apuntada por algunos analistas. Sus palabras suelen ser recogidas por los medios de manera destacada.
Centrista, pragmático, defensor del pacto. Frente a la oposición de ataque directo a la yugular del Gobierno que el PP y Rajoy están ejerciendo en los peores momentos de la crisis económica española, el político catalán ha venido defendiendo la necesidad de pactos entre todos para hacer frente a la situación que vive el país.
Y en el debate del controvertido plan de ajuste para encarar el déficit público, Duran Lleida tuvo una actuación que no precisa de más explicaciones que las que dio él mismo en la tribuna.
Para que saliera adelante, CiU se abstuvo en la votación del plan de ajuste de Zapatero que supone el primer recorte al gasto social -congelación de pensiones incluida- desde la llegada de los socialistas al poder, en 2004.
Su aprobación, gracias a esos votos blancos, era necesaria para España, dijo. "Todo el mundo sabe qué pasaría si el Gobierno no tuviera capacidad de aprobar este decreto-ley: los mercados reflejarían una caída importante de la bolsa y castigarían aún más nuestra deuda".
"No me aplaudan, porque yo no les estoy apoyando", dejó claro a los socialistas, conscientes de que Duran y CiU salvaban al Gobierno de la catástrofe que hubiera supuesto el rechazo a un plan apoyado por Bruselas y necesario para la reducción del abultado déficit público a la que España se comprometió con la Unión Europea (UE).
Y eran también conscientes de su propia catástrofe, pues el veto hubiera podido conducir a la convocatoria de elecciones anticipadas.
"Convergència i Unió evitó un serio accidente español. Una pérdida de credibilidad de dimensiones colosales", escribió en el diario La Vanguardia su director adjunto Enric Juliana. "Duran pronunció el mejor discurso de su vida", lo alabó.
Por todo esto, la petición de elecciones anticipadas hecha por Duran Lleida a Zapatero encuentra ahora más resonancia que la del propio Rajoy o los gritos de "¡Zapatero, dimisión!" que los senadores populares suelen lanzar al presidente del Gobierno en las sesiones de control al Ejecutivo en la Cámara alta.
"Su etapa como presidente está finiquitada", dijo Duran a Zapatero. "No convoque elecciones ahora, porque sería lo peor ahora quedarse sin Gobierno". Pero quiere los comicios anticipados una vez concluida la reforma del mercado laboral en la que sindicatos, patronal y Ejecutivo están enzarzados y a la que urgen la UE y los organismos internacionales, y una vez fracase hipotéticamente la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.
Decir eso es decir que se convoquen elecciones anticipadas después de los comicios al Parlamento regional de Cataluña en noviembre. Y es que la actuación de Duran Lleida quizá no sólo responda a una responsabilidad de Estado.
A sus 58 años, este político cuyo nombre llegó a barajarse hace unos años en los mentideros parlamentarios como posible ministro de Exteriores en un gobierno bipartito con los socialistas, en minoría en el Parlamento, sabe jugar bien las cartas para un papel de bisagra de su formación.
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