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cumbre hispano-alemana | reunión en sanlúcar

"¡Merkel, tráete trabajo, hija!"

  • Sanlúcar recibe a Angela Merkel y Pedro Sánchez mirando a los problemas domésticos más que a los asuntos que se dirimirán muy lejos de la provincia

Vecinos fotografían a Angela Merkel a su llegada a Sanlúcar. Vecinos fotografían a Angela Merkel a su llegada a Sanlúcar.

Vecinos fotografían a Angela Merkel a su llegada a Sanlúcar. / Joaquín Hernández 'Kiki'

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Cumbre de Estado, aunque informal (según la convocatoria oficial). Reunión entre la presidenta de Europa (para muchos) y el presidente de España. La canciller alemana, Angela Merkel, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. Todo eso en Sanlúcar, en el Palacio de los Duques de Medina Sidonia, casi a mitad de agosto, con cerca de 35 grados y levante en calma.

La cita que precedía a la "reunión de trabajo" de todo el fin de semana en Doñana tenía un claro trasfondo: los problemas con la inmigración, la llegada de miles de personas desde el otro lado del Estrecho de Gibraltar y la forma en la que cada país de la Unión Europea enfrenta este asunto. Ese asunto de enorme calado estaba rodeado este sábado por la gente normal de Sanlúcar, por miles de turistas que como cada año llegan a esta ciudad a disfrutar de sus vacaciones, y también de las inevitables protestas dirigidas a cualquier dirigente de altura.

Frente al Palacio donde se celebraba la cumbre, una decena de mujeres con un cartel que reclamaba derechos para tener una vivienda digna. A su lado, otra veintena de representantes del sindicato de Policía Nacional y Guardia Civil que reclaman la equiparación salarial. "¡Aquí llevamos todo el día Pedro, al sol, para pedir que nos paguen lo que merecemos! ¡Que nos llevaron a Cataluña y nos metieron en un barco, que nos jugamos la vida, que rescatamos a los inmigrantes!". Fueron algunos de los gritos que no cesaron durante las más de tres horas de reunión. Y todo, efectivamente, a pleno sol.

La llegada de ambos dirigentes al Palacio sanluqueño fue rápida. A la una y cuarto de la tarde, los coches oficiales entraban en el recinto. De uno bajaba Angela Merkel y su marido. Rápidamente se acercaba Pedro Sánchez a estrechar la mano. Junto a él su mujer.

Antes del posado para las cámaras, una de las vecinas de Sanlúcar que pudo acercarse el acto soltó: "¡Merkel, tráete trabajo, hija!". Porque a Merkel, Angela, había que recordarle que más allá de la inmigración, en pueblos como Sanlúcar, y en general toda la provincia, el principal problema es el paro. De inmediato, posado conjunto y hacia dentro. Tocaba almuerzo. Dos horas después, a las tres y cuarto de la tarde, rueda de prensa.

Casi un centenar de periodistas acreditados. Una televisión china, varias alemanas, Al Jazeera y, por supuesto, todos los medios españoles. Sólo cinco preguntas de los medios para desgranar una reunión que anticipa futuros encuentros para estrechar colaboración en asuntos capitales, más allá de la inmigración. Sobre todo, económicos.

Acabada la cita con los medios, dos todoterreno de color blanco precedidos por un coche de la Guardia Civil de Tráfico salían del Palacio a toda prisa. Su destino, Bajo de Guía, donde embarcaron con destino a Doñana.

Otra cosa llamativa. En tiempos en los que un alto cargo del partido que sea no se mueve sin un séquito mínimo de 20 personas de ese mismo partido, este sábado no apareció nadie. Ni del Gobierno, ni de la Junta. Ni siquiera al alcalde sanluqueño pudo vérsele. Era el día "informal" de las dos parejas presidenciales. Sin más.

Los alrededores del Palacio, repletos de coches, oficiales y no oficiales. Algunos, subidos a las aceras. "Eso, después mañana aparca mi hijo y le clavan 200 euros". Pues eso. Cosas de las cumbres europeas.

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