Unidos en el duelo contra ETA

Los compañeros del brigada asesinado el lunes le dan el último adiós en la Academia de Artillería de Segovia, donde prestaba servicio · Miles de personas muestran su repulsa a la banda por todo el país

1. Compañeros del brigada asesinado por ETA el lunes con un coche-bomba en Santoña, a la salida del funeral que se celebró ayer en la Academia de Artillería de Segovia, antes de que los restos de luis Conde fueran incinerados en un cementerio de Valladolid 2. La viuda y el hijo de Luis Conde, tras el sepelio 3. El presidente del Gobierno saluda al líder del Partido Popular a su llegada al recinto militar en la capital segoviana para asistir al acto.
R. Pareja

24 de septiembre 2008 - 05:05

Miles de personas se concentraron ayer ante ayuntamientos de toda España para mostrar su repulsa por el asesinato del brigada Luis Conde de la Cruz, cuyo funeral congregó en Segovia a centenares de paisanos de la última víctima mortal de ETA en una nueva jornada de luto marcada por la condena unánime de los demócratas a la violencia que sirvió para escenificar las ansias de recomponer la unidad contra la organización terrorista.

Un coche-bomba truncó el lunes de madrugada la vida de Luis Conde, que estaba a punto de culminar sus vacaciones y que tenía la maleta preparada para reincorporarse a su destino en la Academia de Artillería de Segovia, que ayer era un hervidero, en cuanto a la muchedumbre y al dolor. Minutos antes de las diez y media de la mañana llegaba el presidente del Gobierno a un funeral que se celebró a puerta cerrada por expreso deseo de la familia, un sepelio en el que José Luis Rodríguez Zapatero coincidió con el líder del PP, Mariano Rajoy, y con el Jefe del Estado Mayor del Ejército, Fulgencio Coll, entre otras autoridades civiles y militares entre las que brillaba con luz propia la ausencia del lehendakari.

El funeral fue oficiado por el obispo de Segovia, Ángel Rubio, que pidió la desaparición del terrorismo. Tras la ceremonia religiosa, el presidente del Gobierno impuso al brigada -de 45 años- la Medalla al Mérito Militar y el Jefe del Ato Estado Mayor entregó a la viuda la bandera que arropó el féretro, la condecoración póstuma que recibió y la gorra que nunca más podrá llevar. Sonaron el Himno de Artillería y el España, el féretro fue sacado a hombros de sus compañeros y los restos de Luis Conde fueron incinerados en Valladolid.

Es la secuencia que se repite machaconamente cada vez que ETA saca la guadaña: los ciudadanos se echan a la calle, los políticos aparecen en las fotos unidos contra la barbarie, el Gobierno promete que los responsables serán capturados y pasarán muchos años en prisión, el lehendakari expresa su hastío, incluso su asco, a los terroristas, retumba el coro de los que acusan al nacionalismo vasco de ambigüedad ante los salvajes...

Es toda una película previsible y tediosa, de esas cuyo final se anhela y nunca llega. El PNV condena sin paliativos a los terroristas pero luego no tiene empacho en extender su celo protector sobre quienes los amparan e incluso se apoya en ellos (ANV, PCTV-EHAK) para galvanizar sus proyectos, como esa taimada Ley de Consulta que ha sido tumbada casi al tiempo en que el Supremo dejaba de nuevo fuera de juego a la izquierda abertzale, que en breve se sacará la enésima marca electoral de la manga. Los nacionalistas democráticos vascos se sienten condenados a entenderse con los fundamentalistas y acusan al resto del Estado de "no entender el tema vasco", como afirmó ayer el senador del PNV Anasagasti. Pero ETA, más que un problema político, lo parece cada vez más de educación, ésa que les faltó a nuestros líderes en momentos vitales -muy recientes- en los que unos (Rajoy) perdieron los nervios y otros (Zapatero) rozaron la indignidad. Pero en esta logomaquia tan feroz y tan poco feraz también resuenan voces luminosas, como la de la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua, que piden que el fanatismo se prevenga en las aulas y que apuestan por una rebelión social contra ETA. Sí, por ahí deben ir los tiros, aunque Ibarretxe no apretará nunca ese gatillo. Tiene otros planes.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último