España

La competencia electoral recrudece las disputas del Gobierno

Pablo Iglesias, en un acto electoral en Cataluña. Pablo Iglesias, en un acto electoral en Cataluña.

Pablo Iglesias, en un acto electoral en Cataluña. / Alberto Estévez, EFE

Los dos socios de Gobierno parecen haber aparcado hasta después del 14-F la voluntad de coordinarse. Lejos de mejorar, la exhibición de sus disputas se ha recrudecido y Unidas Podemos y el PSOE han dejado al desnudo el desacuerdo en vivienda y feminismo, dos puntales estratégicos para los de Pablo Iglesias.

Pese a la reunión de la pasada semana en la que los dos socios apelaban a la necesidad de coordinarse mejor, coincidiendo con la campaña de las elecciones catalanas Unidas Podemos ha hecho públicas sus exigencias al PSOE en el marco de la negociación de la ley de Vivienda y ha trasladado a los colectivos LGTBI su borrador de la denominada ley trans.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, querría llevarlo al Consejo de Ministros a mediados de febrero -al igual que la ley de Igualdad LGTBI- pero su contenido y "calidad normativa" es denostado por la parte socialista del Ejecutivo, en concreto por la vicepresidenta Carmen Calvo.

Ante una propuesta que incluye la despatologización de la transexualidad y reconoce la autodeterminación del género también para los menores, Calvo ha mostrado su preocupación por la posibilidad de elegir el género "sin más que la mera voluntad o el deseo".

La vicepresidenta ha llegado a decir que las leyes tienen que ser "muy escrupulosas" y han de tener la suficiente calidad normativa y seguridad jurídica como para que los nuevos derechos que protegen no entren en colisión o mermen los ya consolidados. Desde su entorno se conjuran a seguir trabajando con Unidas Podemos para alcanzar el consenso, mientras que en el partido de Iglesias señalan que el verdadero conflicto es de poder ya que el PSOE -apuntan- asumía hace un años la propuesta de la ministra.

"Lo que ha ocurrido es que en el Ministerio de Igualdad ya no están feministas clásicas sino una chica joven que es Irene Montero", resumía esta semana a Efe el cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero.

Vivienda

En cualquier caso, el rechazo de los socialistas permite a la ministra Irene Montero ser la cara visible de la defensa de los derechos trans, del mismo modo que el secretario general de Podemos y vicepresidente, Pablo Iglesias, asume junto con su colaboradora Ione Belarra el papel de dejar al desnudo las "profundas discrepancias" con el PSOE en materia de vivienda.

Este jueves, Unidas Podemos acusaba al Ministerio que dirige José Luis Ábalos de esconder el borrador de la ley de vivienda "hasta después de las elecciones catalanas", como respuesta a que el PSOE les plantease posponer la negociación, según apuntaba Unidas Podemos por interés electoral.

El líder de los morados ha vuelto a presionar este sábado desde un acto electoral en Barcelona, donde ha advertido al PSOE que regular los alquileres es una cuestión de "lealtad".

Pero el ministro, en declaraciones a los medios en el Congreso, aseguraba que ese borrador aún está en discusión en su Ministerio y sin terminar, motivo por el cual no se ha presentado a sus socios. "No hay nada paralizado, estamos trabajando en un borrador y hay un compromiso de presentarlo en el Consejo de Ministros y además, hay unos compromisos políticos con nuestros socios de Unidas Podemos, pero el Ministerio proponente es éste", recordaba su titular.

Podemos ha hecho públicas sus aspiraciones: prohibir los desahucios sin alternativa habitacional, obligar a los grandes propietarios de viviendas a que dediquen una parte de sus activos al alquiler social y poner en marcha medidas efectivas que movilicen la salida de vivienda vacía al mercado de alquiler.

Sin embargo, la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ya ha dejado claro que la pretensión de Iglesias sobre los desahucios no se atenderá. De hecho, los socialistas tienen intención de cumplir lo que indica el acuerdo de investidura en materia de vivienda, sin ir más allá.

En virtud de ese compromiso, el Gobierno sí tiene que atender la regulación de los precios del alquiler, aunque en el lado socialista creen que ahora mismo, como consecuencia de la pandemia, el mercado se ha tranquilizado y no comparten ni la prisa de Unidas Podemos ni tampoco sus planes de establecer medidas coercitivas hacia los propietarios privados.

Además, fuentes socialistas reprochan lo que consideran una "sobreactuación" de Podemos para ganar visibilidad en la campaña catalana, pero están convencidos de que no calará en los ciudadanos su intento de "hacer creer" que son ellos los que defienden determinados derechos, como ahora la ley trans.

Pero los socialistas lamentan que con esa estrategia Podemos tira piedras contra su propio tejado. "No es la mejor publicidad que pueden hacer del Gobierno de coalición", apuntan las fuentes.

Sin embargo, fuentes de Unidas Podemos lamentan que cale la queja por su "deslealtad" cuando ellos todo lo que hacen, aseguran, es reclamar el cumplimiento del acuerdo de coalición ante la comodidad de los socialistas, a los que dicen hay que arrastrar hacia la izquierda.

Tras el batacazo electoral del pasado verano en Galicia y el País Vasco, en Podemos se conformarían ahora con revalidar sus ocho diputados en el Parlament, lo que ayudaría a no debilitar aún más su posición en la coalición.

Lo que está por ver es qué estrategia seguirá Unidas Podemos tras las elecciones catalanas; mientras unas fuentes socialistas dan por hecho que seguirán tratando de colocar titulares sobre los desacuerdos, otros confían en que las relaciones se reconduzcan y que a las elecciones le suceda una época más calma.

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