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Salir al cine

Diez recomendaciones para el SEFF y una propina

  • Mañana arranca la 18º edición del Festival de Cine Europeo, que cuenta este año con 225 títulos en su programación. Si se fían de este cronista, he seleccionado diez apuestas seguras y un par de ciclos imprescindibles.

Ahora que ya no nos incordia nadie pidiendo recomendaciones para el SEFF, nos animamos a ponerlo por escrito para aquellos que todavía confíen en los críticos o, al menos, sintonicen con nuestros gustos. Y es que 225 películas son muchas, demasiadas, para una semana de cine.

Empezando por la Sección Oficial, se nos antojan apuestas seguras los nuevos filmes de Apichatpong Weerasethakul, la dupla Miguel Gomes y Maureen Fazendeiro y Nadav Lapid. En Memoria, el tailandés ha viajado a Colombia junto a Tilda Swinton, empeñada en tomarle el relevo a Huppert y Binoche como nueva musa del cine de autor internacional. Fiel a su cine sensorial y espiritual, que hace dialogar lo terrenal y el más allá en unas formas tan suaves como sugerentes, el director de Tío Boonme recuerda sus vidas pasadas no parece tener fronteras para trasladar su mirada a otros ámbitos y paisajes, más aún si, como cuenta este nuevo filme, se trata de buscar la procedencia de un sonido que inquieta a nuestra protagonista cada noche.

Apichatpong se hizo con el Premio del Jurado en el pasado festival de Cannes. Tuvo que compartirlo, eso sí, con el israelí Nadav Lapid, posiblemente el cineasta más en forma del momento, que presenta también en Sevilla Ahed’s knee. Más enrabietado y furioso que nunca, el director de La profesora de parvulario y Sinónimos, premiada aquí el año pasado, ajusta cuentas con la deriva política, social y censora de su país en un nuevo relato de trasunto autobiográfico protagonizado por un cineasta que llega a un pequeño pueblo en el desierto para presentar su nueva película, situación que se convierte en un viaje por los demonios y fantasmas que lo acosan. Da la sensación de que Lapid sigue vaciándose en cada nueva película, atravesado por un malestar que siempre traduce en nuevas formas cinematográficas.

Muy distinta, aunque igualmente sugerente, es la apuesta conjunta de los portugueses Miguel Gomes y Maureen Fazendeiro en Diarios de Otsoga, un aparentemente ligero y liviano filme de verano y confinamiento que se revela, día tras día (o mejor dicho, día menos día), como un delicioso y juguetón ejercicio autoconsciente que desentraña los procesos del rodaje para exponerlos junto a las propias dudas de los cineastas y sus circunstancias como la materia misma del filme. De paso, un poco de cachondeo a costa de normativas covid-19 y film commissions siempre son bienvenidas en estos tiempos de miedos normalizados.

Gomes y Fazendeiro, Apichatpong Weerasethakul y el israelí Nadav Lapid son las tres apuestas seguras de la sección oficial

De Nuevas Olas nos van a permitir cuatro recomendaciones muy diversas. La primera, de un cineasta y actor, Matthieu Amalric, que podría estar perfectamente en Oficial (ya lo ha estado antes con Barbara) con Abrázame fuerte, historia de una huida femenina protagonizada por la actriz del momento, Vicky Krieps, a la que también pueden ver en La isla de Bergman de Mia Hansen-Love, en sección oficial.  

En Babi Yar. Context, el prolífico ucraniano Sergei Loznitsa sigue indagando en los archivos fílmicos de la vieja Unión Soviética para reconstruir la historia perdida u olvidada de Europa con su particular tratamiento sonoro que devuelve a las imágenes una insólita dosis de realismo postrero. Se trata aquí de ver y escuchar las imágenes inéditas de la llegada de las tropas nazis a Ucrania, sus atrocidades, la respuesta rusa, los juicios y los ajusticiamientos en torno a la más cruenta matanza de judíos de todo el siglo, acontecida en 1941 en un barranco en las afueras de Kiev.

También sobre el archivo, la guerra y sus imágenes reflexiona Guerra e pace, de los italianos Parenti y D’Anolfi, un ensayo en tres partes que se interroga sobre la supuesta inocencia del registro y que nos lleva, por ejemplo, a esas aulas de formación militar donde se enseña a los futuros soldados a leer e interpretar correctamente una imagen bélica lejos de la propaganda.

Sin más referencias que las de la calidad de sus últimos largos por separado (Lázaro feliz y Martin Eden, ahí es nada), Futura, el nuevo trabajo conjunto de los italianos Alice Rohrwacher y Pietro Marcello, a los que se une también Francesco Munzi, no debería pasar desapercibido para cualquier auténtico cinéfilo que se precie.

Para relajar un poco la mirada, Wan Xia, de Silvia Rey, propone un lúdico ejercicio de comunicación intercultural y una historia de fantasmas amables filmada con impagable sentido del humor entre un centro chino de mayores de Usera (Madrid) y la ciudad china de donde proceden muchos de estos inmigrantes.   

Algo escondida en la sección Revoluciones Permanentes, la nueva película europea de Ted Fendt, Outside noise, siempre es un estímulo procedente del verdadero cine independiente norteamericano. Rodada en 16mm entre Berlín, Viena y Nueva York, su película de apenas una horita vuelve a paladear el gusto por lo pequeño, lo íntimo y las conversaciones entre tres amigas en la frontera de los 30.  

Todo festival que se precie se gana el verdadero prestigio en las retrospectivas y los ciclos: Light Cone y Hacia otra historia del cine europeo.

Buenas referencias nos llegan de La peor persona del mundo, del noruego Joachim Trier (Oslo, 31 de agosto), en la Selección EFA, comedia romántica con destellos de realismo mágico que recoge el sentir de la generación millennial y que le dio a su protagonista Renate Reinsve el premio a la mejor interpretación en Cannes.

Todo festival que se precie se gana nuestro respeto en sus ciclos y retrospectivas. Las de este año en el SEFF son ciertamente estimulantes: por un lado, el mejor catálogo de cine experimental en super 8 y 16 mm de la mano del sello-cooperativa francés Light Cone de Yann Beauvais; por otro, los ocho filmes restaurados de Hacia otra historia del cine europeo que recuperan títulos olvidados, marginados o censurados, muchos de ellos dirigidos por mujeres, sin los que no se entiende realmente el mapa global del cine moderno del continente.  

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