Cita en el paraíso de la crónica social
Desde el viernes por la noche se fue produciendo la llegada a la ciudad de la Giralda de las celebridades congregadas por el Sicab que, durante este fin de semana, han podido disfrutar de la que es una auténtica fiesta con el caballo como gran protagonista. Unas jornadas de gran actividad puesto que, además, han coincidido con el esperado aterrizaje de Tom Cruise y Cameron Díaz, "estrellas" que ruedan en Sevilla su película, Knight & Day, y se alojan en el mismo hotel que, precisamente, ocupa la madrina vip del mencionado Salón del Caballo de este año, Ivana Trump.
De origen checo, la rubia ex mujer del multimillonario Donald Trump se instaló en Estados Unidos donde, gracias a su exitosa trayectoria personal y profesional -es una implacable empresaria-, se ha convertido en todo un personaje del país yanqui -y, por ende, del resto del planeta- que lo mismo publica libros -tiene tres en el mercado-, escribe una columna semanal en prensa, participa como "artista invitada" en títulos para la gran pantalla o, sobre todo, realiza multitud de negocios que abarcan desde el mundo de las inmobiliarias a los productos de belleza. En definitiva, alguien marcado por el signo del dólar que, ayer al mediodía, compareció ante los medios de comunicación de nuestro país con pocas ganas de conversar sobre su vida privada y muchas de visitar las instalaciones dedicadas por el certamen que nos ocupa al universo equino.
No obstante, Ivana no tuvo inconveniente en desvelar aspectos de su intimidad como madre orgullosa de sus tres hijos y de los nietos del mayor (a los que les tiene prohibido llamarle "abuela" -jugó con la palabra inglesa grandmother y la cambió por "Glam-mother", esto es, "madre glamourosa"-) o como señora conocedora de los hombres y amante de las joyas. "En eso coincido con Marilyn Monroe cuando decía que, los diamantes, son los mejores amigos de las chicas", declaró con sentido del humor y ante la curiosidad al respecto de los informadores presentes. Vestida con un modelo negro y chaqueta y zapatos con estampados de piel de leopardo, esta habitual en las revistas del corazón demostró que, bajo su dulce apariencia, se esconde una persona de carácter acostumbrada a poner los puntos sobre las "íes" cuando es necesario.
Posteriormente se sirvió un almuerzo en el Hotel Colón -donde estaban la mayoría de los famosos restantes-, al que asistieron, además de la mencionada Trump, otros como Norma Duval -la cual, tras su matrimonio con José Frade, ha retomado con fuerza su actividad laboral- o Antonia Dell´Atte quien, la madrugada anterior, había vibrado con un pequeño "sarao" en el Consulado de Italia (organizado por el cónsul y su espléndida mujer, Clelia), en el que contaron con la actuación, entre otros, de Farruquito. "Estoy enamorada de su arte", declaraba la modelo a este periódico bajo la firme promesa de plantearse la idea de trasladar su residencia a la capital hispalense. "Es un lugar lleno de energía que me encanta descubrir andando".
Aparte, a Álvaro de Marichalar se le veía feliz junto a su chica, la joven Ekaterina; a la bailarina María Rosa, muy animada en la conversación con su amigo Enrique de Miguel y con Gonzalo Presa y, a Arantxa de Benito, la mar de entretenida al lado de la amiga con la que ha realizado este viaje de placer. "Vine hace tres años y me gustó mucho", declaraba la ex del futbolista "Guti". "No monto porque los caballos me dan miedo pero considero que, por la fuerza, la pasión y la nobleza, son de los animales más bellos". De igual forma fue aplaudida la presencia de la profesora de Fama, Marbelys Zamora, novia a su vez de César Arévalo, Míster Sevilla 2005, y, en un apartado muy especial, la siempre bella, educada y fascinante, Carmen Lomana. Así, la que es un nuevo icono mediático en España confesaba estar pasando por una de sus etapas más felices y que, el cariño de la gente, es uno de los regalos que más agradece haber recibido. En espera de interesantes proyectos que podrían vincularla a la televisión, plataforma donde se siente muy cómoda, Carmen derrochó a su paso simpatía y positivismo.
Una troupe cuyos pasos han ido dirigiendo, con veterana sabiduría, profesionales como Tomás Terry, Silvia Peris, María Freixa o Sandra Araquistian, miembros de un gran equipo que, ya por la noche, se engalanó cara a la cena servida por la organización en el Alfonso XIII en el que, según cuentan, se ha habilitado una zona de la primera planta y otra de la segunda para los citados Cruise y Díaz y hasta donde se desplazaron otros conocidos del nivel de Pastora Soler y su esposo, Francis, o el diseñador Tony Benítez.
Con la firme esperanza de que, en algún momento, se dejaran ver por allí los ídolos hollywoodienses transcurrió una velada en la que, sin faltar el baile con ritmos andaluces, se degustó un menú compuesto por una ensalada de hojas tiernas con codorniz en escabeche, carrillera de ternera y, de postre, mousse de chocolate blanco y negro. Era el dulce final para uno de esos acontecimientos sociales que, ante cualquier posible imitación, marcan un punto y aparte.
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