Realeza Máxima de Holanda, de cervezas, tras ser operada de un juanete

  • La reina holandesa retomó su agenda visitando la fábrica Bavaria por su 300 aniversario.

Máxima de Holanda,  con una pinta de cerveza.

Máxima de Holanda, con una pinta de cerveza. / Efe

Máxima de Holanda acostumbra como reina que es a mostrar su faceta más formal, siempre con trajes elegantes e impecable para cada acto oficial. Pero su naturalidad traspasa fronteras y la esposa de Guillermo de Holanda no duda también en sacar su lado más espontáneo y divertido cuando se le presenta una ocasión para ello. Como ha ocurrido en su última aparición pública: Máxima presidió la celebración del tercer centenario de la cervecería Bavaria, evento durante el que visitó la fábrica situada en Lieshout plantándose una redecilla en el pelo cual empleada de la planta, e incluso probó la bebida de lúpulo que allí se elabora.

La reina Máxima, quien fue recibida con un gran ramo de flores mientras un grupo de ciudadanos holandeses la vitoreaban y aplaudían portando banderas, mostró su lado más desenfadado y cercano sin dejar de lado ni un segundo su característica sonrisa. Para la ocasión, la soberana holandesa lució un vestido azul con transparencias en el pecho de largo midi ajustado para realzar su figura. A conjunto escogió un abrigo azul en el mismo tono y una gran pamela, uno de los complementos favoritos de Máxima y que suele lucir numerosas veces.

Un baño de multitudes que llega solo unos días después de que Máxima diera un susto a sus seguidores teniendo que ser ingresada en el hospital. En el Día del Voluntariado de los Países Bajos, canceló toda su agenda por tener que ser sometida a una "pequeña cirugía", tal y como se transmitió a través de un comunicado oficial por parte de la casa real holandesa, y todo por un juanete en el pie, tal y como revelaron posteriormente en el programa de televisión local RTL Boulevard.

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