La estrepitosa caída de Luis Font: de llenar escenarios a cantar en el metro por una limosna

El cofundador de Locomía ha revelado en ‘Y ahora Sonsoles’ su precaria situación económica y la mano que le ha tendido su hermano Xavier

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Luis Font está atravesando una delicada situación económica varias décadas después de llenar escenarios con Locomía.
Luis Font está atravesando una delicada situación económica varias décadas después de llenar escenarios con Locomía. / REDES SOCIALES

En el mundo de la música puedes pasar de llenar escenarios al ostracismo. La voracidad de la industria deja muchas víctimas en el camino. Luis Font, cofundador de Locomía, atraviesa una realidad muy diferente a la vivida hace décadas atrás cuando llegó a ser una fuente de inspiración para artistas de la talla de Freddie Mercury. La precariedad económica le ha llevado a buscar escenarios alternativos para ganarse la vida.

Luis Font ha concedido una entrevista en el programa Y ahora Sonsoles en la que ha desvelado cómo es su nueva vida. El artista ha bajado desde lo más alto de los escenarios hasta el subsuelo, un descenso literal en el que no hay sitio para la nostalgia. El día a día manda, la vida sigue y hay que reciclarse para sobrevivir. Después de tocar para 60.000 personas en festivales internacionales, Font despliega su talento para los viajeros del metro.

El intérprete regresaba en 2024 a Madrid con la intención de relanzar su carrera musical. La falta de oportunidades y recursos económicos le ha obligado a refugiarse en el metro, un escenario para artistas noveles y alternativos que nada tiene que ver con sus años de gloria en la profesión. “Empecé a cantar en el metro por necesidad”, ha comentado.

Font ha resaltado el cariño y la admiración que le transmite la gente. Una nueva forma de conectar con el público que ha descubierto por necesidad. Cada moneda es un impulso para seguir creyendo en el poder de la música. “No puedo dejar de ser quien soy; soy este y siempre lo voy a ser, en el metro o donde sea”, ha destacado.

Pese a convivir con la precariedad, el artista no reniega de una nueva etapa profesional en la que reconoce que ha alcanzado la “felicidad absoluta”. Un ejercicio de optimismo y superación con el que ha aprendido a ganarse la vida de una forma diferente. El contacto diario con la gente le ha permitido recobrar la ilusión por la música, aquella que perdió con su salida forzosa del grupo en los años 90.

Su salida del grupo también afectó a la relación personal con su hermano Xavier. Tras pasar muchos años distanciados, Luis ha retomado el contacto con su hermano, que le está ayudando a salir del bache económico. “Mi hermano me está ayudando. Me acaba de mandar un traje de Locomía para ponerme en el metro porque sabe que lo más feliz me hace es poder ponerme esa ropa y lo ha hecho con tanto amor”, ha desvelado.        

Xavier, además de levantar su estado anímico, ha ayudado económicamente a su hermano Luis. Ambos han olvidado las heridas del pasado y están centrados en un presente marcado por una ansiada reconciliación. “Demasiado tiempo alejados. Mi hermano es también maravilloso. He encontrado al mismo hermano que tenía con 16 años”, ha añadido.

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