Jill Biden: cómo vestir con mensaje

La nueva primera dama estadounidense

A diferencia de Melania Trump, la próxima inquilina de la Casa Blanca repite modelo, mira el precio de lo que se pone y opta por no llamar la atención

Jill Biden, en uno de los actos de la última campaña electoral.
Jill Biden, en uno de los actos de la última campaña electoral. / Getty
Fátima Díaz

09 de noviembre 2020 - 07:00

La importancia de ser primera dama en Estados Unidos nadie lo pone en duda. Tampoco que qué y cómo visten se convierta en portada de las revistas de moda. Acostumbrados al glamour de Melania Trump, Jill Biden representa la antítesis en cuanto a estilo.

Como esposa y madre trabajadora que es, suele mirar el precio de las prendas y complementos que lleva y sólo se ha permitido detalles ostentosos en ocasiones contadas. Además, síntoma de que tiene los pies en la tierra, es que suele repetir modelo sin complejo. Los tacones bajos –nada que ver con los infinitos de Melania– también la hacen tener una perspectiva más cercana a la realidad.

El matrimonio Trump, en segundo plano, mientras Jill Biden se marcha tras concluir su discurso en uno de los debates electorales.
El matrimonio Trump, en segundo plano, mientras Jill Biden se marcha tras concluir su discurso en uno de los debates electorales.

"Ella es fiel a sí misma y no se deja influenciar por los diseñadores, sino por cada momento y por lo que necesita en cada uno de ellos. Es muy consciente de su propio estilo. Siempre apuesta por looks apropiados", explicó hace un tiempo su amiga y dueña de la tienda Peter Kate, Sissy Dent Aerenson.

Jill Biden (Nueva Jersey, 1951) fue la primera 'segunda dama' (esposa del vicepresidente durante la administración Obama) en mantener un trabajo remunerado e independiente. Profesora de inglés durante cuatro décadas (algo que pretende seguir haciendo si llega a la Casa Blanca), se doctoró en 2007 con una tesis sobre el abandono escolar, ha escrito un libro infantil y es la fundadora de la Biden Breast Health Initiative, que trabaja para concienciar a chicas que cursan Secundaria sobre la importancia del diagnóstico precoz en el cáncer de mama.

Acompañando a su marido con vestido verde de Gabriela Hearst.
Acompañando a su marido con vestido verde de Gabriela Hearst.

Así, la imagen de Biden está mucho más cerca de la verdadera mujer trabajadora estadounidense que de la típica esposa del establishment. Con todo, ha sabido aprovechar la plataforma de su posición pública para defender sus ideas a través de la ropa.

El miércoles 30 de septiembre, en el primer debate presidencial de la carrera electoral entre Donald Trump y Joe Biden, Jill recuperó uno de sus vestidos favoritos. Lo había usado anteriormente en varias ocasiones, incluida la gala de Save The Children en el Museo Americano de Historia Natural en 2017. De color verde satinado y con flecos en el bajo, es obra de Gabriela Hearst (diseñadora de origen uruguayo, un guiño quizás a la comunidad latina estadounidense), y está fabricado con telas recicladas, ya que esta firma tiene un fuerte compromiso con la moda ecológica. Toda una declaración de intenciones.

Espectacular, de rojo, cuando su marido salió vicepresidente tras la elección de Barack Obama.
Espectacular, de rojo, cuando su marido salió vicepresidente tras la elección de Barack Obama. / Efe

Tampoco es que huya de lo bello y estiloso. En el baile inaugural de la jefatura Obama, en la que su marido fue elegido vicepresidente, allá por 2009, llevó un espectacular vestido rojo con escote corazón y los hombros al descubierto creado por la diseñadora libanesa afincada en Nueva York Reem Accra.

Con vestido verde de Brandon Maxwell.
Con vestido verde de Brandon Maxwell.

Para su mensaje en la convención del Partido Demócrata, apostó por un abrigo-vestido en color verde pizarra y abotonado a un lado que pertenecía al diseñador estadounidense Brandon Maxwell. Sin apenas joyas y desde una escuena en la que trabajó años atrás, la suya era la imagen de una maestra que hablaba sobre temas tan cercanos a todos como la familia, la pérdida, la pandemia, los padres, el amor y cómo su marido puede arreglar las cosas.

En los Oscar de 2016 el entonces vicepresidente Biden presentó a Lady Gaga y su esposa no arriesgó demasiado, aunque estuvo correcta, con un vestido negro asimétrico de corte sencillo y clásico.

Detalle de las botas con la inscripción 'Vote'.
Detalle de las botas con la inscripción 'Vote'.

Depositando su voto el pasado septiembre en el estado de Delaware, los fotógrafos captaron un llamativo detalle en el atuendo de Jill Biden. Con un vestido púrpura y una chaqueta negra (nada estilísticamente reseñable), lo que sí llamó la atención fueron sus botas altas, por encima de la rodilla y planas, con una enorme inscripción lateral: 'Vote', en mayúsculas. Las botas son una edición limitada de 100 pares diseñada por la marca estadounidense Stuart Weitzman con un precio de 695 dólares y un importante compromiso. Se trata de una asociación entre la firma y la organización sin fines de lucro I Am a Voter, "un movimiento no partidista que tiene como objetivo crear un cambio cultural en torno a la votación y el compromiso cívico", según su sitio web, a quien iba destinado el cien por cien de las ganancias de las ventas de este modelo, de nombre 5050 Vote Boot.

El vestido prototípico que suele llevar Jill Biden es de patrón limpio, sin mangas, ceñido en el cuerpo y en muchas ocasiones por encima de la rodilla a pesar de que ya supera los 60 años de edad.

Entre las marcas más reconocibles que utiliza están clásicos americanos como Ralph Lauren, y también marcas muy extendidas en el país como Vince (de quien le gustan sus blusas) o Veronica Beard (de quien lleva chaquetas). Aunque la doctora Biden lleva una vida más que acomodada y de vez en cuando también se permite pequeños guiños al lujo, como los zapatos destalonados de Dior de 790 euros que ha llevado este año en hasta tres ocasiones.

Habitualmente prefiere llevar botas planas, no es extraño verla incluso con deportivas si la ocasión es informal y lo exige, y cuando lleva tacones nunca suelen superar los ocho centímetros de alto.

stats