Juicio por secuestro

Secuestró a un conductor porque “unos rumanos le querían matar”

  • La víctima temió por su vida porque el asaltante reaccionaba "de forma violenta"

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Juzgados de Sevilla

Un hombre de 46 años aceptó este jueves un año de cárcel por secuestrar a punta de pistola a un conductor, al que tuvo dando vueltas por Sevilla durante una hora para escapar, supuestamente, de unos rumanos que le querían matar.

El juicio iba a celebrarse en el juzgado penal 12 pero el acusado reconoció los hechos y la Fiscalía rebajó su anterior petición de dos años de cárcel a un año. El secuestrador tiene una condena anterior por hechos similares pero su ingreso en prisión ha quedado en suspenso con la condición de que no cometa delitos en el plazo de dos años.

La Fiscalía le reconoció la atenuante de trastorno mental porque, según un  informe del forense, el procesado Pablo José C.R. tiene una personalidad con rasgos anómalos, deficitario control de sus impulsos y “cierta tendencia paranoide”, así como una  dependencia de larga evolución del alcohol.

El secuestro se produjo hacia las 16.25 horas del 28 de septiembre de 2018 en la calle Redes, cuando un hombre de 34 años acababa de sacar su coche de un garaje. Mientras esperaba que su compañera de trabajo cerrase la puerta de la cochera, el acusado se sentó en el asiento del copiloto de forma sorpresiva, le mostró lo que parecía una pistola y le dijo “Tira palante y no digas nada, sácame de aquí que hay unos rumanos que me quieren matar”.

El conductor, asustado, inició la marcha y durante una hora estuvo dando vueltas por Sevilla hasta que en la calle Mujer Trabajadora le dijo que necesitaba fumarse un cigarro. Ambos se bajaron y entonces el acusado le puso las manos en el cuello y le dijo “que apretando la nuez era fácil matar a una persona en diez segundos”.

En un momento del secuestro, cuando circulaban por la S-30, la víctima intentó dirigirse a una comisaría pero el asaltante se dio cuenta y le ordenó a gritos que girara hacia el otro lado.

Finalmente Pablo José accedió a que el secuestrado se marchara, pero previamente le advirtió “que no le denunciara o le encontraría”.

El conductor declaró durante la fase de instrucción que “en todo momento temió por su vida porque pensó que la pistola era de verdad y no de fogueo, como después le aclaró la policía”, y además “el hombre reaccionaba de forma inesperada y violenta”.

Durante la parada que hicieron, el secuestrador le obligó a sacar su teléfono y hacerle una llamada al número que le decía que era el suyo, tras lo cual le cogió el móvil y borró esa llamada “para que no conservara su número pero él sí que tendría el suyo”.

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