Doble asesinato Los huérfanos colaterales del doble crimen de Dos Hermanas

  • Protectoras de animales se hacen cargo de 60 gatos y perros del matrimonio asesinado por una vecina

Los gatos esperan en la calle tras ser retirados Los gatos esperan en la calle tras ser retirados

Los gatos esperan en la calle tras ser retirados

Voluntarios de protectoras de animales se han hecho cargo de 60 gatos y perros que poseía el matrimonio asesinado el pasado viernes por una vecina en Dos Hermanas, que primero les atropelló con su coche y luego apuñaló y golpeó con una piedra.

Desde el fin de semana, diferentes protectoras de animales se están turnando para atender a los 50 gatos y perros del refugio Asociación Sevilla Felina, ubicado en la urbanización Vistazul de Dos Hermanas donde tuvieron lugar los crímenes.

Este miércoles, la Policía y voluntarios han entrado en el domicilio de la pareja en Sevilla Este para llevarse otros nueve gatos. Lo hicieron con un mandamiento judicial que también les autorizó el domingo a entrar en el piso para reponer la comida y el agua, acompañados por un veterinario que comprobó que los gatos estaban en buen estado. Formaban dos colonias, instaladas cada una de ellas en una habitación de la casa.

El operativo de retirada se llevó a cabo por mediación de la asociación Abogacía Andaluza por la Defensa Animal (AADA) con el objetivo de garantizar “la protección de los animales y la salubridad pública”, según el auto del juez de instrucción 4 de Sevilla. Estuvo presente una dotación de la Policía Nacional y el hermano del hombre asesinado.

En esta vivienda de Sevilla Este vivía Manuel S.D., de 61 años, mientras que su pareja asesinada, Cristina, solía residir en el lugar donde se produjeron los crímenes. Se trata de una finca que albergaba tanto el refugio de animales como un bloque de dos plantas, en una de las cuales vivía la mujer de nacionalidad brasileña encarcelada como autora de los asesinatos.

Según su propia declaración ante el juez, las disputas vecinales venían de antiguo porque ella se quejaba del ruido que hacían los animales del refugio y reprochaba a sus vecinos que la habían amenazado con denunciar a los Servicios Sociales la supuesta escasa atención que dedicaba a sus tres hijos.

Los vecinos de la plaza de la Fuensanta de Sevilla Este que presenciaron el despliegue para la retirada aseguraron que ni los animales ni sus propietarios habían dado nunca problemas.

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