Crimen de la maleta La fiscal eleva a 25 años la pena para el asesino confeso de Rosarito

  • Los abogados de la familia solicitan 50.000 euros de indemnización para cada hermano y 90.000 para cada uno de los padres de la víctima.

  • La defensa renuncia a solicitar como circunstancias la enajenación mental y las dilaciones indebidas y mantiene las atenuantes de arrebato y confesión y colaboración con la justicia.

Sala donde se celebra el juicio por la muerte de Rosario Luna Barrera Sala donde se celebra el juicio por la muerte de Rosario Luna Barrera

Sala donde se celebra el juicio por la muerte de Rosario Luna Barrera / Efe/ Raúl Caro

La fiscal ha elevado la solicitud de pena para el asesino confeso de María del Rosario Luna Barrera, Rosarito de 20 a 25 años. Según el Ministerio Público, Antonio María Gómez González cometió un asesinato y no un homicidio cuando mató a su mujer a la que asfixió el 16 de abril de 2017 en Alcolea del Río y después arrojó su cadáver oculto en una maleta a un arroyo seco.

También cambiaron sus peticiones los letrados de los hermanos y padres de la víctima. En concreto, solicitaron una indemnización de 50.000 euros para cada hermano y de 90.000 euros para cada uno de los progenitores. Por su parte, la abogada del acusado renunció a solicitar como circunstancias la enajenación mental y las dilaciones indebidas y mantiene las de arrebato y confesión y colaboración con la justicia. La letrada reclama una condena de siete años y medio de cárcel por un delito de homicidio para su defendido.

En la tercera sesión del juicio con jurado sobre este crimen declararon como testigos los agentes de la Guardia Civil que acudieron al hospital Virgen Macarena cuando el acusado, Antonio María Gómez González se intentó suicidar tras el registro efectuado en la casa. El asesino confeso  declaró dónde estaba la maleta con el cadáver de su esposa tras casi una hora. En su testimonio ante el jurado popular, el agente que acudió al hospital calificó de "apesadumbrada" la forma en que el acusado contó cómo había matado a su mujer aunque a preguntas de la fiscal el agente aseguró que no se mostró arrepentido de lo ocurrido.

En cualquier caso, los guardias civiles coincidieron en afirmar la escasa gravedad de las heridas causadas durante el intento de suicidio del acusado tras el registro del domicilio familiar, donde estaban seguros de que la desaparición de la mujer "no había sido voluntaria". Incluso uno de los testigos describió la actitud del acusado durante el registro como tranquila.

Por otro lado, el agente que encontró la maleta con el cadáver destacó la inaccesibilidad del lugar. “Si no lo hubiera indicado el acusado, habría tardado mucho más en aparecer”. El guardia civil explicó que la maleta "que desprendía ya olor” se encontraba en un arroyo seco tapada por ramas de árboles. "Tal y como apareció se trasladó al Anatómico Forense para que ellos extrajeran de allí el cadáver", explicó.

Autopsia complicada

Los médicos forenses testificaron que el cuerpo de María del Rosario Luna Barrera estaba en posición fetal. Las dimensiones de la maleta eran de 60 x 30 x 45, por lo que la autopsia fue "francamente difícil" dado tanto la posición del cadáver como el estado de descomposición en el que se encontraba. La víctima tenía cubierta la cabeza con tres bolsas de plastico, atada cada una por cordones de zapatos, además de  "otros dos cordeles alrededor del cuello". Tenía también un golpe en la cabeza que determinaron que se produjo cuando Rosarito aún estaba viva. 

La ausencia de signos defensivos ratifica la teoría de que Antonio María Gómez González atacó a su mujer por la espalda. A esto se une que todos los nudos estaban en la parte posterior del cuello, algo que según los forenses, confirman que el ataque fue sorpresivo y por detrás. Por su parte, los psiquiatras que examinaron al acusado, aseguraron que no presenta ningún trastorno que altere las capacidades cognitivas y volutivas. 

La mujer desconocida

En cuanto al informe de la Guardia Civil relativo al ADN, los agentes declararon que se identificaron restos biológicos de cuatro personas: el asesino confeso, la víctima y dos mujeres desconocidas. A preguntas de Rafael Ramírez García del Junco, que ejerce la representación de dos hermanos de Rosarito, los agentes explicaron que una de las mujeres compartía alelos con la víctima, "por lo que podría tratarse de la hija".

Respecto a la segunda de las mujeres desconocidas, cuyo ADN se encontró en la maleta cabe recordar que los familiares hicieron hincapié el primer día del juicio en que sólo se enjuicia el homicidio o el asesinato perpetrado por la pareja de Rosario y lamentaron que hay pruebas que no se han investigado, como "llamadas" y "huellas halladas en la maleta", por lo que han mostrado su deseo de que si hay otras personas que pudieran estar implicados, como posibles encubridores, que se hubiera investigado para llegar al final.

Durante la fase de Instrucción, la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla descartó a este respecto que se hiciera una prueba de ADN a una testigo para determinar si su perfil genético coincide con el de una muestra de mujer no identificada que fue hallada en la mencionada maleta, lo que según opinaba la acusación particular que ejercen los familiares de la fallecida indicaría la presunta participación de esta mujer en los hechos investigados.

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