María Pérez Galván | Abogada y vicepresidenta de AEAFA "Los acuerdos durante el confinamiento sobre los hijos de padres separados , mejor por escrito"

  • La abogada y vicepresidente de Aeafa, María Pérez Galván recuerda que, de haber existido un orden jurisdiccional de familia no habría existido tanta incertidumbre con los temas de custodias compartidas y régimen de visitas durante el estado de alarma

María Pérez Galván, en su despacho María Pérez Galván, en su despacho

María Pérez Galván, en su despacho

El anuncio de que el domingo 27 de abril los niños podrán pasear ha puesto sobre la mesa el problema del cumplimiento de las custodias compartidas y los regímenes de visitas establecidos en los acuerdos de divorcio. Desde el pasado 14 de marzo, aunque los jueces de familia de Sevilla acordaron no suspender las visitas para los padres separados, en la práctica muchos niños han pasado el confinamiento con uno de los dos progenitores exclusivamente.

En cualquier caso, la abogada de familia y vicepresidenta de la Asociación Espalñola de Abogados de Familia (Aeafa) María Pérez Galván,  ha constatado que a lo largo de estos días de confinamiento, los padres "están dando un ejemplo de sensatez y de sentido común, alcanzando acuerdos". Pero hay veces que es necesario asesoramiento jurídico, para lo que están los abogados de familia: "Estamos acercando posturas y pactando acuerdos. Aconsejamos que se hagan por escrito para evitar malas interpretaciones sobre lo hablado", recuerda María Pérez Galván. 

Actualmente, los juzgados siguen sin tramitar ejecuciones de sentencias y por tanto, los incumplimientos de régimen de visitas o custodia compartida tienen que esperar. "Por lo que, cuando se pueda, si bien, el Juez y el Fiscal, que interviene siempre en interés de los menores en los procesos de familia, valorará la buena o mala fe de las partes y puede condenar en costas, sancionar con multas y, en su caso, acordar el cambio de custodia si entiende que uno de los progenitores ha obrado en contra del interés superior del menor". El consuelo que le queda al progenitor que se ha visto privado durante un tiempo de la convivencia con el hijo, es que le compensarán con más tiempo con los hijos, "pero no es mejor solución siempre aunque algo es algo", recuerda la abogado.

En Sevilla, los jueces de familia apelaron al sentido común, "a la buena fe y al interés superior de los menores, siendo así que, en este caso, está en juego, además de su adecuado desarrollo, la salud y la vida de todos" a la hora del intercambio de niños entre progenitores separados, pero advertía que tras el cese del estado de alarma, se pueden cambiar el régimen de visitas "valorando, en su caso, el abuso de derecho, la mala fe o las actitudes injustificadas que hayan podido perjudicar a los progenitores o a los menores, o hayan puesto en peligro la salud de los mismos o la Salud Pública".

Ante esto, Përez Galván advierte que los expertos aconsejan que los niños convivan y compartan sus vidas con ambos progenitores. "En derecho de familia, el daño moral no se evalua ni se sanciona. ¿Como se resarce el que un padre haya estado más de un mes de la vida de un niño sin convivir con el?, que perjuicio le causa a un hijo que no entienda porque uno de los dos no admite que siga compartiendo su vida con el otro progenitor?. Es muy difícil en estos casos reparar el tiempo perdido y ahí es donde los jueces especializados, con sensibilidad y formación en derecho de familia ayudan con sus resoluciones a salvar lo que una de las partes no ha querido respetar", explica.

Lo que está claro es que, como señala la abogada, "las resoluciones judiciales hay que cumplirlas y respetarlas, si bien, en derecho de familia impera el criterio, de salvo mejor acuerdo de las partes, sabiendo que nadie mejor que ellos saben las necesidades y circunstancias de cada familia"

Uno de los problemas con los que se ha encontrado el tema de las visitas durante el estado de alarma es que ha habido criterios muy distintos, "incluso algunos acordaron unos y luego lo cambiaron como por ejemplo los Juzgados de Familia de Barcelona".Esto ha creado cierta incertidumbre entre los padres. "Esa impotencia, incertidumbre, indefensión es difícil de explicar a los clientes y, si bien es cierto que cada caso es distinto, echamos de menos los abogados de familia, ahora más que nunca, el orden jurisdiccional de familia que venimos reivindicando la Aeafa desde hace más de 25 años, o, subsidiariamente, los juzgados especializados, con jueces, fiscales, funcionarios y, equipos técnicos y puntos de encuentro especializados y dotados de los medios necesarios para ayudar a las familias en los trances tan duros que supone toda crisis", asegura Pérez Galván .

María Pérez Galván está convencida de que si hubiera existido el orden jurisdiccional de familia "no se habría dado esta situación de criterios, algunos tan dispares y posibilitaría tener una justicia más ágil y de mejor calidad en esta materia tan sensible que es el derecho de familia".

Respecto al recurso a la mediación una vez que se termine el estado de alarma para paliar el colapso judicial, María Pérez Galván es certera: "El buen abogado de familia es el que intenta evitar el contencioso. Casi nunca la sentencia contenciosa acaba contentando a las dos partes y los sabemos los que llevamos ya años trabajando en derecho de familia".

Para esta abogada, "deontológica y éticamente", los abogados, pero aún más los de familia, deben intentar siempre el acuerdo "y explicarle al cliente que, para ello tiene que ceder y dejar a un lado las rencillas, el rencor, la rabia, etc, todos esos sentimientos que impiden abordar el futuro con serenidad y sobre todo, ver las muchas ventajas que supone un acuerdo cuando hay hijos menores. Los primeros que salen beneficiados son los niños que acaban ganando. Muchas veces nos olvidamos que son los testigos invisibles de los duelos entre sus padres y es puna pena porque les crea angustia, inseguridad y, en muchas ocasiones, necesitan apoyo psicológico porque los padres no han sabido gestionar bien el conflicto".

Y todo ello es posible con el apoyo de los jueces. "Algunas voces se alzan diciendo que los jueces abogan por la mediación para no dictar sentencias. Sinceramente creo que no es así. Los buenos jueces de familia trabajan también cuando el caso lo permite, en acercar posiciones para facilitar el acuerdo. En mi experiencia el acuerdo bien trabajado y firmado de manera responsable, no da problema en el futuro y se van cumpliendo con normalidad todos los pactos, sin perjuicio de que, en su caso, se pueda plantear en el futuro una modificación de medidas porque la vida evoluciona y haya que ajustar aluna medida".

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