ARMAS ILEGALES

Las temibles “balas dum-dum” llegan al mercado negro de Sevilla

  • La Policía se incautó la semana pasada de 22 proyectiles expansivos en un parque de Morón de la Frontera.

Una imagen de balas dum-dum Una imagen de balas dum-dum

Una imagen de balas dum-dum

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Las “balas expansivas” o dum-dum, con un enorme poder destructivo, ya se venden en el mercado negro en Sevilla: la Policía se incautó de 22 de ellas la semana pasada en un parque de Morón de la Frontera, donde presuntamente tres españoles intentaban cobrar la deuda de juego de unos rumanos.

Las balas expansivas no se ven frecuentemente en España. Son proyectiles diseñados para expandirse tras el impacto, por eso cuando alcanzan un cuerpo toman un recorrido errático, causan enormes destrozos en los órganos internos y sus restos son difíciles de recuperar por el forense. 

En este caso fueron incautadas por casualidad: un patrullero policial pasaba hacia las 19:00 horas cerca de un parque público de Morón y separó a dos grupos que se estaban enfrentando.

Luego averiguó que se trataba de tres españoles y dos rumanos y que, al parecer, los primeros intentaban recuperar la deuda contraída en una “timba” ilegal, posiblemente de cartas.

Los tres españoles, presuntos agresores, no tenían antecedentes y quedaron en libertad acusados de un delito de robo violento. Los rumanos, con antecedentes policiales, declararon como víctimas puesto que los atacantes ya habían conseguido de ellos 700 euros y un móvil, aunque intentaban obtener más.

El cabecilla de los agresores llevaba guantes, una pistola con silenciador y las 22 “balas dum-dum”. Declaró que había comprado el paquete completo sin conocer las características del arma ni de los proyectiles y que lo hizo para protegerse. Cuando llegó la Policía tenía el arma en la mano porque dijo que se sentía amenazado. Sus acompañantes afirmaron que son amigos y que el cabecilla les había pedido el favor de acompañarle.

Las balas dum-dum están prohibidas por “inhumanas” y sólo se usan en caza mayor, precisamente porque aumentan la rapidez de la muerte. En 2011, el autor confeso de los atentados de Oslo, Anders Behring Breivik, usó este tipo de munición especial para causar la mayor matanza posible en su ataque a un campamento juvenil. 

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