Un tribunal anula el despido de un empleado con 14 años de antigüedad por coger el cambio de una máquina de café

Para la justicia, el despido fue desproporcionado y, aunque la empresa no está obligada a readmitirle, sí que deben indemnizarle

Absuelto un joven que mantuvo relaciones sexuales consentidas con una menor de edad

Café.
Café. / M. G.

Un trabajador italiano ha ganado una demanda contra su empresa tras ser despedido por apropiarse de 1,60 euros del cambio de una máquina de café. El Tribunal de Brescia ha declarado el despido como improcedente y ha condenado a la compañía a abonar una indemnización equivalente a 18 meses de salario, considerando que la medida adoptada resultó totalmente desproporcionada en relación con los hechos ocurridos en junio de 2024.

Los acontecimientos se desencadenaron cuando el empleado, que llevaba 14 años trabajando para la empresa de Brescia, acudió a la máquina expendedora instalada en las instalaciones para comprar un café. Tras retirar su espresso, la máquina no le devolvió el cambio correspondiente, aproximadamente 1,60 euros. Al día siguiente, cuando llegó el técnico encargado del mantenimiento de las máquinas, el trabajador recuperó las monedas que le correspondían. Sin embargo, un compañero le vio coger el dinero y, al no estar seguro de si había solicitado permiso al técnico, se produjo una discusión entre ambos que terminó en manos del departamento de recursos humanos.

El empleado decidió devolver las monedas ante la duda de si el técnico había dado su consentimiento para retirarlas, pensando que con este gesto el conflicto quedaría zanjado. No obstante, dos semanas después recibió una carta de despido en la que se le acusaba de "haberse aprovechado de la distracción del operador de las máquinas expendedoras, presentes en la empresa, para apropiarse indebidamente de parte del dinero, sustrayéndolo de las respectivas recaudaciones", según recoge el medio local Corriere della Sera. La notificación cayó como un jarro de agua fría para el trabajador, que llevaba más de una década prestando sus servicios en la compañía.

El tribunal declara el despido desproporcionado

Tras la sorpresa inicial, el empleado decidió impugnar su despido ante los tribunales. La jueza Natalia Pala, del Tribunal Civil de Brescia, reconstruyó todo el caso y dio la razón al trabajador en su sentencia. El fallo judicial determinó que la medida de acabar con la relación laboral fue "totalmente desproporcionada" en relación con la conducta del empleado, condenando a la empresa a abonar una indemnización equivalente a 18 meses de salario, aunque sin obligación de readmitirlo en su puesto.

La empresa había presentado acusaciones adicionales contra el empleado, alegando que había empujado al compañero que le vio coger las monedas y que le había amenazado. Sin embargo, la magistrada analizó exhaustivamente todas las pruebas y testimonios presentados durante el proceso judicial. En la sentencia se recoge que "en lo que respecta a la hipótesis de amenaza, tanto verbal como física, hay que señalar en primer lugar el carácter genérico de la acusación, carente de cualquier referencia específica".

El propio compañero que presenció los hechos y que fue escuchado por la jueza durante el procedimiento declaró que el empleado despedido "había sido grosero, pero no amenazante". Este testimonio resultó clave para desmontar las acusaciones de la empresa y demostrar que las alegaciones presentadas carecían de fundamento sólido para justificar una medida tan drástica como el despido disciplinario.

Análisis judicial sobre la apropiación del cambio

En cuanto a la cuestión principal del cambio de la máquina expendedora, la jueza señaló que no fue posible determinar con certeza si hubo o no consentimiento por parte del técnico de mantenimiento para que el empleado retirara las monedas. Según el procedimiento civil aplicable, correspondía a la empresa demostrar la ausencia de consentimiento, carga probatoria que no logró satisfacer durante el juicio.

No obstante, el Tribunal de Brescia concluyó que, a efectos del despido, no importaba tanto determinar si el empleado se apropió indebidamente de las monedas o si lo hizo con consentimiento del técnico. El elemento determinante era evaluar si hubo consecuencias negativas reales para la empresa derivadas de esta conducta. Tras analizar este aspecto, el tribunal consideró que el despido resultaba "objetivamente desproporcionado en relación con la gravedad de la conducta global del empleado".

La sentencia establece un precedente importante sobre la proporcionalidad de las sanciones laborales y la necesidad de que las empresas valoren adecuadamente la gravedad de las faltas antes de proceder a despidos disciplinarios, especialmente cuando se trata de empleados con larga trayectoria en la compañía y sin antecedentes previos.

¿Qué es un despido improcedente?

El despido improcedente es una figura jurídica que se aplica cuando la extinción del contrato laboral se ha producido sin causa justificada o cuando, existiendo causa, no se han cumplido los requisitos formales establecidos por la ley. En estos casos, el tribunal reconoce que el despido no debería haberse producido o que no se realizó conforme a derecho.

Cuando se declara un despido como improcedente, la empresa tiene dos opciones: readmitir al trabajador en su puesto de trabajo con las mismas condiciones previas al despido, o bien abonar una indemnización económica establecida por el tribunal. Esta indemnización suele calcularse en función de la antigüedad del empleado, su salario y las circunstancias específicas del caso.

En el sistema jurídico italiano, al igual que en otros países europeos, la declaración de improcedencia del despido busca proteger los derechos de los trabajadores frente a decisiones empresariales arbitrarias o desproporcionadas. Los tribunales analizan caso por caso la proporcionalidad entre la falta cometida y la sanción aplicada, considerando factores como la antigüedad del empleado, su historial laboral y las consecuencias reales de su conducta para la empresa.

¿Cuándo puede considerarse un despido como desproporcionado?

Un despido se considera desproporcionado cuando la sanción impuesta no guarda relación con la gravedad de los hechos que la motivan. Los tribunales evalúan diversos factores para determinar esta proporcionalidad, incluyendo la antigüedad del trabajador, la existencia de sanciones previas, el perjuicio real causado a la empresa y las circunstancias específicas del caso.

En el caso de Brescia, el tribunal consideró que despedir a un empleado con 14 años de antigüedad por una cantidad económica tan insignificante como 1,60 euros, especialmente cuando devolvió el dinero voluntariamente y cuando no se pudo demostrar que actuó con mala fe, resultaba una medida excesiva. La jurisprudencia europea establece que las empresas deben aplicar el principio de gradualidad en las sanciones, reservando el despido para faltas de extrema gravedad.

Los tribunales también valoran si existieron medidas disciplinarias previas de menor intensidad que pudieran haber corregido la conducta del empleado sin necesidad de llegar al despido. En este sentido, una amonestación, una suspensión temporal de empleo o una sanción económica podrían haber sido respuestas más proporcionales al supuesto incidente.

¿Qué implicaciones tiene esta sentencia para las relaciones laborales?

Esta sentencia del Tribunal de Brescia establece un importante precedente sobre los límites del poder disciplinario de las empresas y la necesidad de aplicar sanciones proporcionales. Las compañías deben valorar cuidadosamente la gravedad real de las faltas cometidas por sus empleados antes de proceder a despidos disciplinarios, especialmente en casos que involucran cantidades económicas menores o situaciones ambiguas.

El fallo judicial también pone de manifiesto la importancia de la carga probatoria en los procedimientos laborales. La empresa no solo debe demostrar que se cometió la falta alegada, sino también que esta reviste la gravedad suficiente para justificar la extinción de la relación laboral. La ausencia de pruebas concluyentes puede llevar a que el despido sea declarado improcedente.

Para los trabajadores, esta resolución supone un refuerzo de sus derechos frente a decisiones empresariales que puedan resultar arbitrarias o excesivamente severas. Los 18 meses de indemnización concedidos en este caso representan una compensación significativa que refleja tanto la antigüedad del empleado como la desproporción del despido aplicado.

Finalmente, cabe destacar que el trabajador no solicitó la readmisión en su puesto, optando únicamente por la compensación económica establecida por el tribunal. Esta decisión es comprensible considerando que la relación laboral había quedado seriamente dañada por el conflicto y el posterior despido, haciendo inviable en la práctica una reincorporación a la empresa.

stats