¡Al rico cerdo en la barbacoa de la Fábrica de Artillería de Sevilla!
El uso del patrimonio histórico-artístico
El encuentro Cultura y Ciudadanía incluyó el uso del monumento como asador instalado al efecto en una jornadas patrocinadas por el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento
La polémica fiesta llega al Congreso de los Diputados
La Fábrica de Artillería convertida en un asador, en un gran comedero de paella y en un salón de celebraciones en toda regla, con sus mesas, sus sillas y decenas de comensales. Ni los banquetes del final de las historias de Astérix y Obelix mejoran la escena. Sólo faltaría el bardo. Dos pedazos de cochinos abiertos en canal en una barbacoa encendida naturalmente para la ocasión, varias paelleras repletas, fuentes de sangría y otras bebidas. ¡Que no falte de nada! La celebración en un lugar tan singular, especial y privilegiado se produjo antes de Navidad con motivo del VIII Encuentro Cultura y Ciudadanía organizado por el Ministerio y el Ayuntamiento.
La justificación del encuentro provoca tembleque por el uso que se hace del lenguaje y por el empleo de unos términos que dan calambre. Las estrellas se la llevan el verbo "problematizar" y el vocablo "decolonialidad". Debe ser que el cochinillo preparado en un bien de interés cultural con categoría de monumento histórico-artístico confunde las cabezas. Serán los efectos de la brasa.
El Ayuntamiento de Sevilla ha invertido desde 2015 más de dos millones de euros en consolidar la Real Fábrica de Artillería, uno de los principales emblemas del "desuso y deterioro" del patrimonio industrial de la ciudad, según se reconoce en la web municipal. Eso está muy bien, pero los edificios públicos no deben estar para semejantes celebraciones que chabacanizan su imagen y maltratan sus valores.chabacanizan ¿O sí? Quizás este edificio debería tener unos criterios de uso a efectos de cuchipandas (cutres) como los tiene desde hace años el Real Alcázar.
Lean un fragmento publicado por el propio Ministerio para justificar las jornadas que motivan el banquete de los cochinillos y otras muchas viandas: "Pretende ser una reflexión crítica y plural acerca de la cuestión racial, la llamada diversidad cultural, la presencia de las minorías en la cultura y el lugar que ocupan los relatos y estéticas no o infra visibilizados, así como sobre el papel o responsabilidad que habrían de asumir las instituciones y los sectores culturales en el contexto actual. En esta edición problematizaremos conceptos como raza, diversidad, identidad, decolonialidad o interculturalidad, en la búsqueda de prácticas y narrativas culturales transformadoras que nos ayuden a identificar escenarios o modelos alternativos y deseables de convivencia y a normalizar la presencia de las minorías étnico-raciales en los espacios de producción, representación y participación cultural".
Los dos guarros de Artillería le quitan el protagonismo a los dos leones fundidos en el lugar, réplicas de los del Congreso de los Diputados, y por supuesto a la veleta El Miguelete, felizmente recuperada no hace mucho tiempo. Si Morel instaló en la Fábrica de Artillería su célebre fundición, ¿por qué no una barbacoa al aire libre? ¡Al rico cochino recién hecho! Dejemos de problematizar.
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