La gestión de residuos urbanos hace aguas en el centro de Sevilla

A la ausencia de contenedor marrón dentro del centro se suma la falta de ecopuntos limpios y de recogida de aceite usado, y los problemas que da el contenedor individual destinado a esta zona

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Contenedores soterrados en la Alameda, un enclave repleto de bares y alojamientos turísticos.
Contenedores soterrados en la Alameda, un enclave repleto de bares y alojamientos turísticos. / Ismael Rubio

La gestión de residuos en el centro de Sevilla por parte de la empresa municipal Lipasam está llena de deficiencias, pese a la cantidad de hoteles, apartamentos turísticos y viviendas turísticas, así como bares y restaurantes que se localizan en esta zona de la ciudad.

Lo más sangrante es la ausencia total dentro del casco histórico de Sevilla del contenedor marrón destinado a los biorresiduos (fracción orgánica de residuos que corresponde a restos de comida, restos de poda, posos de café, bolsitas de té, servilletas y papel de cocina, tapones de corcho natural), pese a lo que marca la ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular. La norma obliga desde julio de 2022 a todos los municipios de más de 5.000 habitantes a implantar la recogida separada de biorresiduos, ya sea mediante sistemas puerta a puerta o a través del contenedor marrón.

Únicamente en la periferia del centro (Ronda Histórica, Arjona y Torneo) hay contenedores marrones. Así pues, si un vecino quiere reciclar sus restos de poda o los restos de comida tiene que salir del casco. El único ecopunto limpio del centro se halla también en la periferia, concretamente en Torneo esquina Lumbreras.

A la ausencia de contenedor marrón en el centro se suma la falta de ecopuntos limpios (pilas, bombillas, pequeños electrodomésticos, etc.) y de recogida de aceite usado, y los problemas que da el contenedor individual destinado en exclusiva al casco histórico.

Los contenedores individuales que usan algunas zonas del centro.
Los contenedores individuales que usan algunas zonas del centro. / Juan Carlos Vázquez

La delegada de Limpieza, Evelia Rincón, admite que no existen contenedores marrones dentro del centro. “El contenedor marrón no lo tienen los vecinos en sus casas ni está en los contenedores soterrados”, afirmó la edil esta semana a preguntas de este periódico. Y lo justifica en que “el centro es de las zonas más complicadas que tenemos en Sevilla. Con el contenedor individual en las casas es imposible que el ciudadano tenga la división de los residuos. Tendremos que seguir trabajando”, afirma.

En efecto, en buena parte del centro los contenedores o bien son soterrados (Alameda, Santa Cruz, eje Laraña-Ponce de León, Alfalfa y entorno) o bien funcionan contenedores individuales que la empresa de limpieza proporciona para meterlos dentro de los portales. Sin embargo, Lipasam no dice que el contenedor marrón tampoco está en otros muchos barrios del casco que carecen de soterrados y no usan el contenedor individual. Es el caso del Arenal, el entorno de calle Feria y el resto de zonas céntricas, donde los contenedores que existen son los habituales que se ven en el resto de barrios.

En la zona de contenedores soterrados, los vecinos de la Alfalfa ven deficiente la gestión de los residuos no solo porque no hay contenedor marrón ("debería haber", destaca David, residente en Pérez Galdós) sino también por "las montañas de basura" alrededor de los contenedores que dejan los bares y restaurantes (hostelería) y los alojamientos turísticos (AT y VUT).

En el Arenal, la presidenta de la asociación de vecinos, María Ángeles Muñoz. comparte que "la gestión de residuos no se hace bien" porque los vecinos no tienen contenedor marrón para reciclar ("el Ayuntamiento dijo que lo iban a poner"), ni contenedores de aceite usado ("nos dijeron que los quitaron porque los robaban"), ni ecopunto limpio para pequeños electrodomésticos, y en grandes hoteles del centro no hay más contenedores que los grises de resto.

La gran contradicción es que, pese a estas carencias, Lipasam convoca a las asociaciones del centro a talleres para aprender a reciclar las cinco fracciones de residuos.

Problemas del contenedor individual

Según vecinos del centro consultados, el contenedor individual que ofrece Lipasam para esta zona de la ciudad no se usa por parte de muchas comunidades del centro por varios problemas.

El primer escollo es que están destinados solo a basura ajena a vidrio, envases, papel o plástico, con lo que se acaba mezclando en ese único recipiente toda la tipología de residuos. Por ahora Lipasam mantiene que con este contenedor individual “es imposible que el ciudadano tenga la división de los residuos”.

El segundo problema se produce con el sistema de cierre, ya que no todos tienen llave. Y, en tercer lugar, los vecinos se quejan de que, tras vaciarlos, Lipasam los deja muy lejos de los edificios a los que pertenecen.

"Mucha gente no usa los contenedores individuales si vienen sin llave porque Lipasam te los deja lejos de tu puerta y, si no los recoges a las 7:00 de la mañana, te los encuentras llenos de residuos ajenos a nuestro bloque", explica María Ángeles Muñoz.

Sevilla no cumple la normativa de biorresiduos desde 2022

Respecto a la denuncia de Ecologistas en Acción de que Sevilla capital y provincia incumplen la normativa de biorresiduos desde 2022, la delegada de Limpieza admite este incumplimiento, pero exculpa a Lipasam y señala como responsables a los ciudadanos por no separar adecuadamente las fracciones de basura. "La realidad es que a día de hoy es cierto que no se cumple la normativa (que afecta a los biorresiduos) en lo que respecta a lo que el vecino echa en el contenedor marrón. Es complicada la gestión del biorresiduo. Hasta que el ciudadano entienda perfectamente lo que tiene que ir a esos contenedores estamos realizando campañas de información", destaca la delegada..

Rincón defiende que Lipasam cumple con su responsabilidad. "Nosotros a diario retiramos el contenedor gris (resto) y el orgánico (marrón) y lo trasladamos a la planta para que realicen lo que estimen oportuno. Que no tengamos una planta propia en Sevilla capital no significa que no estemos haciendo nuestro trabajo", afirma.

La planta a la que se refiere Evelia Rincón es Montemarta-Cónica (Alcalá de Guadaíra), propiedad de Aborgase y perteneciente a la Mancomunidad de Los Alcores, que es la que atiende en la provincia a más población (71,28%). Aborgase promete tener lista para este año 2026 la primera planta de tratamiento de los biorresiduos que dará servicio a esa Sevilla más poblada en la que se incluye la capital.

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