Año Bécquer | Aniversario El flamenco de Bécquer

  • Celebramos el Año Bécquer recordando los vínculos flamencos del célebre autor de las 'Rimas'

Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, de Domínguez Bécquer (h. 1862). Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, de Domínguez Bécquer (h. 1862).

Retrato de Gustavo Adolfo Bécquer, de Domínguez Bécquer (h. 1862). / Grupo Joly

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) y el flamenco son los dos frutos tardíos más perdurables del romanticismo español. De hecho, Bécquer conoció el flamenco y es indudable que la lírica flamenca influyó en su creación más popular, las Rimas. El vínculo jondo de Bécquer fue ejemplarmente estudiado en su momento por el catedrático de la Universidad de Sevilla Rogelio Reyes Cano. En este artículo, además de resumir algunos aspectos de nuestro querido maestro Reyes, aportamos algunos datos inéditos.

La leyenda La venta de los gatos, publicada en 1862, revela una gran familiaridad con el hecho jondo y revela también el grado de madurez que el género había alcanzado en esta época, aunque hacía poco más de una década que recibía la denominación del flamenco. Cada uno de los capítulos de la leyenda recoge dos cantes populares, soleares y seguiriyas (aunque el autor no usa esta denominación, que todavía no existía en ese momento). En el artículo sobre La soledad de Agusto Ferrán, de 1861, considera a la melancolía lo característico de la copla popular, incluso cuando versa del amor o del reír. El artículo La Nena, de 1862, refleja el ambiente de afirmación nacional que, entre otras cosas, dio origen al flamenco. Este ambiente es consecuencia del afrancesamiento de la sociedad, en especial de la burguesía y aristocracia, y tiene como contrapunto el casticismo.

Dice una frase de plena actualidad, a propósito del baile: "el encerrar en él una acción como en los bailes de grande espectáculo franceses, no deja de traer peligros para su pureza y originalidad". Se trata de una crónica de una representación de danza protagonizada por La Nena, bailaora sevillana, que ejecuta el olé (después de "las boleras", es decir, de las seguidillas boleras de mujeres en pareja "al son de un guitarrillo", y a la que le afea sus vestimentas y decoración afrancesadas, así como el uso de la mímica.

El coreógrafo es el Maestro Moragas. La Nena ejecuta "un zapateado monísimo" y unas boleras a dúo con Moragas. Habla de las vueltas y el "despiante" (ibídem) de la Nena.

En el artículo La feria de Sevilla, de 1869, el tema del flamenco es tangencial. Habla de cantares, de jácaras, también del Polo de Tobalo, sustituido por una moderna cavatina de Verdi. Pero el artículo acaba con una viñeta flamenca deslumbrante en la que se habla de la "gente flamenca" como los últimos de la fiesta, que, cuando todo el mundo se ha ido, cantan "las tristes o las seguidillas del Tillo" que podría ser El Fillo. Gente que "canta lo hondo sin acompañamiento de guitarra, graves y extasiados como sacerdotes de un culto abolido que se reúnen en el silencio de la noche a recordar las glorias de otros días y a cantar llorando, como los judíos, super flumiem Babiloniae". El autor ha atrapado aquí toda la esencia romántica del flamenco, ese desconsuelo por lo perdido, esa melancolía.

En correspondencia a ese interés, algunos artistas flamencos han cantado la obra de Bécquer. El primer adaptador de Bécquer en el flamenco fue Manzanita, por supuesto por rumbas: ¿Quién fuera luna? (rimas LXXXIV y LXXIX), en 1981, en el disco Talco y bronce; Espíritu sin nombre (rima V), de 1980, y Cuando la noche te envuelve (rima XXV), de 1982, ambos temas procedentes de los discos homónimos, se basan también en textos becquerianos.

Calixto Sánchez pone, en su disco De la lírica al cante (1999) música a la rima LX, por malagueñas de la Trini, y a un largo fragmento de la rima LXXIII por seguiriyas de Manuel Molina, Paco la Luz y Ciego la Peña.

Enrique Morente, en el disco El pequeño Reloj (2001) pone música a la rima LIX, en las Bulerías de Bécquer, y a un fragmento de la rima LIII, en el tema Cinco ventanas. Raúl Rodríguez. En el disco La raíz eléctrica (2017), concretamente en el tema Zambra de la ausencia hace una versión de la rima XIV.

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