Lo traigo andao | Crítica Anónimo y popular

  • La cantaora granadina Gema Caballero publica 'Lo traigo andao', un disco grabado en directo en el que combina lo tradicional jondo y popular

La cantaora Gema Caballero en un concierto reciente. La cantaora Gema Caballero en un concierto reciente.

La cantaora Gema Caballero en un concierto reciente. / Rafael González Peña/ Grupo Joly

El segundo disco de Gema Caballero está grabado en directo, sin red, con su voz como única protagonista y los elegantes arreglos de la guitarra de Javier Patiño. Se trata de álbum grabado en directo en el Real Coliseo Carlos III de San Lorenzo de El Escorial (Madrid) el 16 de junio de 2018, dentro de la programación del Festival Suma Flamenca. Buena parte del disco está protagonizada por la lírica tradicional: es una paradoja que la renovación del cante flamenco actual venga de una vuelta a los orígenes, a la tradición anónima y popular, así llamada porque no nos acordamos de los autores de estas músicas y poemas bellísimos. Así los rotundos cantes de columpio, a los que Patiño, en una tradición que inició Paco de Lucía con Naranjito de Triana, ofrece un brillante acompañamiento a ritmo de soleá bailable. Sigue la cantaora las creaciones patentadas por la Niña de los Peines, pero también, como digo, se asoma a los cantes de columpio de la tradición anónima y popular. Así, el delicioso estribillo se construye sobre una copla tradicional recogida por Arcadio Larrea Palacín en Arcos de la Frontera, y que tiene otras versiones en Sevilla y Granada. Ya saben que el columpio era una forma de relacionarse, un espacio común de jóvenes de ambos sexos y casaderos. De ahí la temática amorosa de las letras escogidas por Caballero. Ocho minutos de bamberas y queremos más: eso está al alcance de muy pocos intérpretes actuales. El romance La boda de Inesilla sigue la versión grabada por Alan Lomax en 1952, en Arroyo de la Luz (Cáceres): otro hito de la música popular hispana registrado en aquella ocasión por Domitila Parra, Visitación Jorna, Antonia Crespo, María Parra y Filonila González. Lo que concluimos de su audición es una constante de la lírica popular española: "aunque el dote es muy pequeño el cariño es muy grande". En las Panaderas también recoge diversas canciones populares del norte de España a ritmo de bulerías. Es quizá lo más sorprendente y fresco de este disco por la riqueza melódica y literaria que aporta al corpus flamenco, algo parecido a lo que hizo Bernardo el de los Lobitos con las tonás campesinas en 1954: Caballero también propone aquí un peculiar versión de estos cantes con nuevas letras y melodías tomadas, asimismo, de la tradición popular, en concreto de las recogidas en la provincia de Huelva por García Matos para su Magna antología del folclore musical de España, que la cantaora hace a ritmo de seguiriyas. El tema que cierra la obra, y que le da nombre, incluye la Nana de Sevilla, el Zorongo gitano, Las morillas de Jaén, Los mozos de Moleón, Los cuatro muleros, Las sevillanas del siglo XVIII, El Café de Chinitas y el Anda jaleo, en las versiones registradas por Federico García Lorca y La Argentinita en 1931.

Portada del nuevo disco de Gema Caballero. Portada del nuevo disco de Gema Caballero.

Portada del nuevo disco de Gema Caballero.

Muchas de estas canciones fueron interpretadas en los diferentes montajes de inspiración lorquiana en los que Gema Caballero ha intervenido: Que no he muerto (2013), de José Sámano, Vamos al tiroteo, de Rafaela Carrasco, o Tierra Lorca (2016), del Ballet Flamenco de Andalucía.En todas estas versiones destaca la calidad y exquisitez de los arreglos musicales y la fuerza y convicción con la que la cantaora dice los temas tradicionales. En la misma línea los chaconianos caracoles y el tanguillo Las flores son caprichosas, incluido en las Memorias antológicas del cante flamenco (1963) de Pepe Marchena. Por granaínas hace una versión muy personal de los cantes de don Antonio Chacón, con el espectacular arreglo de Vallejo para el cierre. Por serranas hace una letra grabada por El Mochuelo en 1897, brillantemente arreglada para violonchelo por Javier Morillas. La zambra tiene todo el gusto del Sacromonte.Gema Caballero Garzón (Granada, 1979). Ha militado en las compañías de Mario Maya, Rocío Molina, Antonio Márquez o Belén Maya, entre otras. Es la directora musical de El mirar de la maja (2013), Cosmogonía (2015) y Petisa loca (2017), de la Cía. Sara Calero. Este es su segundo disco, tras De paso en paso (2012).

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