La eliminación de residuos, una actividad segura

VERINSUR

La eliminación de residuos, una actividad segura

07 de agosto 2023 - 05:00

Los vertederos son instalaciones diseñadas para la eliminación de residuos, mediante su depósito en superficie o subterráneo. A nivel europeo y estatal existe una extensa normativa que contempla todos los aspectos relacionados con estas instalaciones, como son la elección del emplazamiento, su construcción, así como las condiciones en las que ha de llevarse a cabo su explotación, regulándose legalmente hasta el más mínimo detalle. Probablemente, se trate de la actividad de gestión de residuos con más desarrollo normativo para su control.

Es importante tener en cuenta que no cualquier emplazamiento es válido para la construcción de un vertedero. Para autorizar su localización, se tienen en cuenta distintos factores, no sólo los referentes a las características hidrogeológicas del terreno donde se pretende construir, sino también otros aspectos, como son la distancia a zonas residenciales, a zonas recreativas, a aguas superficiales y subterráneas, riesgo de seísmo, inundaciones, y un largo etcétera. Resaltar que el vertedero se instalará sobre un terreno, natural o artificial, con unas características de permeabilidad específicas, que vienen determinadas por la legislación de aplicación, y que aseguren su viabilidad a lo largo del tiempo. Por si esto fuera poca garantía de estanqueidad, para la construcción de determinados vasos de vertido se les exige que, adicionalmente, sobre esa superficie, se coloque un revestimiento artificial impermeable.

La idea es que el lixiviado, que es el líquido que se genera a lo largo del tiempo en los vertederos, no pase al medioambiente. Por este motivo, en la base del vertedero y sobre la capa impermeable, debe instalarse un sistema de tuberías que permitan extraer el lixiviado que se pueda producir y su posterior tratamiento.

Su explotación también está regulada legalmente, requiriéndose una cubrición periódica de los materiales, al objeto de que se reduzcan al máximo las emisiones de gases producidos por la degradación de los residuos depositados, limitar que el agua de lluvia entre en contacto con la masa de residuos y reducir al mínimo las molestias y riesgos que se puedan producir. Entre otras exigencias, que redundan en su control durante su vida útil, están las analíticas periódicas llevadas a cabo de las aguas superficiales, subterráneas, emisiones, estabilidad, balsas de lixiviados, etc.

Importante resaltar que no todos los residuos podrán depositarse en un vertedero, sino que están limitados, no solo por la normativa vigente y por la autorización que tenga otorgada el vertedero, sino, y no menos importante, por los resultados de las analíticas e informes que su productor ha debido encargar a una entidad, acreditada e independiente, que permita caracterizar sus residuos, y que debe presentar al vertedero durante el proceso de admisión.

El último paso en la vida de un vertedero es su sellado y clausura, fases que también están sometidas a verificación, según ley. Tras esta clausura, la instalación estará sometida a un mantenimiento y control postclausura, durante un periodo mínimo de 30 años.

En definitiva, como sociedad, debemos intentar, a través de un comportamiento responsable, reducir los residuos que se destinan a vertedero, entre otras acciones, reutilizando y separando en origen, pero, no hay que perder de vista de que, en caso de que los residuos deban terminar en un vertedero, que se trata de instalaciones construidas y controladas, al objeto de garantizar su correcto funcionamiento, durante y tras su clausura. Un ejemplo de ello, son las instalaciones existentes en el Complejo Medioambiental de Bolaños, gestionado por VERINSUR, vertedero construido y explotado con las máximas garantías de seguridad, sin perder de vista que gestionamos el presente… por un buen futuro.

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